Durante el Congreso Internacional de la Industria Automotriz en México (CIIAM), Gabriela Gutiérrez, representante de la Región Occidente de Iberdrola, explicó que la cumbre de París de 2015 marcó un norte claro (mantener el aumento de la temperatura “muy por debajo de 2 °C y esforzarse por 1.5 °C”), y que la ambición climática obliga a repensar cómo y con qué se alimenta la manufactura automotriz, en particular el acceso a energía competitiva, la atracción de inversión y el desempeño del sector automotriz.
Energía renovable y trazabilidad para la cadena automotriz
Gutiérrez subrayó que México cuenta con recursos —sol y viento en zonas del norte y el noroeste—, pero necesita convertirlos en contratos de suministro renovable de largo plazo, sitio a sitio, con garantías de volumen, precio y trazabilidad para clientes industriales. Esa trazabilidad será clave para que los OEM y sus cadenas de suministro contabilicen contenidos “verdes” en sus vehículos y cumplan reglas internas de sostenibilidad. En términos técnicos, el país tiene potencial, aunque la capacidad instalada real todavía deja margen de crecimiento.
“La energía es la mayor palanca de reducción de emisiones para la industria; podemos y debemos articular demanda industrial con proyectos renovables que den certidumbre”, dijo durante su intervención en el CIIAM realizado por la Industria Nacional de Autopartes.
¿Por qué esto importa para el sector automotriz?
La industria automotriz mexicana alcanzó un récord en 2024 (casi 4 millones de vehículos ensamblados), y esa escala convierte a México en una plataforma clave para la producción de vehículos y autopartes en Norteamérica. El dato exhibe una demanda energética creciente; metas de emisiones más ambiciosas y planes de electrificación de flotas implican que la demanda de electricidad “verde” del sector subirá con fuerza en los próximos años.
Desde el punto de vista climático, el transporte es uno de los sectores que más contribuye a las emisiones en México; intervenciones públicas y privadas buscan recortar esa huella vía electrificación del parque y electrificación de procesos productivos. En otras palabras: la fábrica que quiera competir en la próxima década deberá demostrar que su energía proviene de fuentes de bajas emisiones como condición de competitividad.
Números y políticas que explican la urgencia
- Producción récord 2024: 3,989,403 vehículos; ese volumen exige cadenas de suministro que funcionen 24/7 y energía estable y competitiva.
- Acumulado 2025 (enero–agosto): 2,666,029 unidades, señal de actividad robusta pese a la volatilidad global, con presión adicional sobre la capacidad eléctrica.
- Compromisos de país: la NDC actualizada fija objetivos de reducción de emisiones hacia 2030, lo que añade presión regulatoria y “market pull” a la transición energética.
Los estudios técnicos confirman que México tiene potencial para generar cantidades de energía renovable superiores a la demanda actual; la limitación real pasa por la transmisión, la integración a redes, el diseño de contratos de off-take industrial y marcos regulatorios que faciliten inversión. Iberdrola México y otros generadores señalan que, para la industria automotriz, lo decisivo no es solo la capacidad instalada, sino la certeza contractual (volumen y precio) y la proximidad a las plantas de producción.
Presencia y compromiso de Iberdrola
Iberdrola México suma más de dos décadas de operación en proyectos de generación que abastecen a clientes industriales y, de forma paralela, impulsa programas de proveedores locales y reforestación, según sus iniciativas corporativas.
Lo que planteó la industria automotriz en el CIIAM
- Demanda por contratos renovables largos (PPA) que garanticen precio y volumen.
- Redes inteligentes y almacenamiento energético para administrar la demanda eléctrica de procesos y de carga de vehículos eléctricos.
- Programas de desarrollo de proveedores locales para aumentar contenido regional y facilitar la transferencia tecnológica.
Estas demandas constituyen condiciones para que el sector cumpla metas de descarbonización y, a la vez, para que México aumente el contenido regional de la cadena, con impacto en empleos y valor agregado.
Recomendaciones prácticas
Acelerar subastas y contratos industriales de renovables con cláusulas de entrega firmes (PPA) y mecanismos de respaldo de red, a fin de reducir riesgo y atraer IED.
Impulsar inversión en transmisión y almacenamiento para llevar la generación renovable a las zonas manufactureras (Bajío, centro y frontera norte).
Programas industrial–académicos para elevar la oferta local de piezas críticas, fortalecer contenido regional y mejorar la competitividad.
Establecer mecanismos de certificación de energía renovable industrial —trazabilidad y certificados de origen— con registros auditables para OEM y Tier-1.
“México tiene recurso, talento y una industria automotriz en escala; si articulamos política pública, redes y contratos industriales podremos convertir la transición energética en ventaja competitiva y en motor de inversión”, concluyó Gabriela Gutiérrez.