La creciente electrificación industrial, la expansión de los centros de datos y el avance de la automatización están convirtiendo la seguridad eléctrica en un factor estratégico para garantizar la continuidad operativa y la competitividad de las empresas. En este contexto, la capacidad de anticipar fallas y monitorear en tiempo real el desempeño de la infraestructura eléctrica adquiere cada vez mayor relevancia frente a los modelos tradicionales de protección.
De acuerdo con ABB, sectores como manufactura, minería, centros de datos e instalaciones comerciales dependen cada vez más de un suministro eléctrico continuo, estable y de alta calidad. Al mismo tiempo, el incremento de la demanda energética y la complejidad de las instalaciones elevan la exposición a riesgos que pueden afectar la productividad.
La compañía señala que las fallas eléctricas representan uno de los principales desafíos para la industria. Con base en datos de la International Energy Agency (IEA), las interrupciones y problemas relacionados con la calidad de la energía pueden representar hasta 80% de las incidencias en procesos industriales críticos, provocando desde paros no programados hasta daños en equipos sensibles.
La calidad de la energía y el monitoreo continuo reducen riesgos operativos
Entre los riesgos más frecuentes destacan las sobrecargas, las fallas a tierra, las variaciones en la calidad de la energía, los incrementos de temperatura en equipos eléctricos y fenómenos como el arco eléctrico, capaces de ocasionar daños severos en cuestión de milisegundos.
Uno de los principales retos es que muchos de estos eventos ocurren al interior de tableros eléctricos, sistemas cerrados o equipos de distribución, lo que dificulta su detección antes de que generen afectaciones operativas.
ABB explica que, además de la mayor demanda energética, las empresas enfrentan un cambio estructural derivado de la evolución tecnológica. La tendencia hacia equipos más compactos y operaciones en espacios reducidos hace más complejas las tareas de supervisión y monitoreo, aumentando la necesidad de incorporar herramientas digitales que permitan gestionar la infraestructura eléctrica mediante información en tiempo real.
La digitalización impulsa modelos predictivos para la infraestructura eléctrica
En este sentido, datos del Electric Power Research Institute (EPRI) indican que los problemas relacionados con la calidad de la energía pueden traducirse en importantes pérdidas económicas debido a interrupciones en la producción, fallas en equipos críticos y mayores costos de mantenimiento.
Ante este panorama, la gestión de la infraestructura eléctrica evoluciona hacia modelos predictivos que buscan anticipar riesgos antes de que se conviertan en fallas. El nuevo enfoque incorpora monitoreo continuo de variables críticas, detección de desviaciones operativas, generación de alertas tempranas y análisis permanente del consumo y desempeño de los sistemas eléctricos.
"Hoy la seguridad energética ya no puede entenderse solo como protección ante fallas; también implica visibilidad, capacidad de anticipación y decisiones basadas en datos para garantizar operaciones más seguras, eficientes y resilientes", afirmó Jorge Hagg, Technical & Design Promotion Manager de ABB Electrificación.
La empresa considera que esta transformación responde al proceso de digitalización, al crecimiento de los centros de datos y al aumento de sectores intensivos en consumo energético, donde la continuidad del suministro eléctrico resulta indispensable.