La economía mexicana comienza a registrar señales de recuperación en variables como el crédito bancario, la inversión fija y el consumo de bienes duraderos, aunque estos avances conviven con una confianza empresarial todavía contractiva y mayores presiones provenientes del déficit y la deuda pública, de acuerdo con el monitor económico CIAL Insights, elaborado por CIAL dun & bradstreet.
En julio, el saldo del crédito total de la banca múltiple alcanzó 8.25 billones de pesos, con un crecimiento de 3.3% real anual, su mejor resultado desde el 4.5% registrado en julio de 2025. El financiamiento acumuló, además, cuatro meses consecutivos con una trayectoria ascendente.
Para 2026 se estima que el crédito registre un crecimiento cercano a 2.6% real, después de varios años con tasas superiores a 5%. Dentro de la cartera bancaria, el financiamiento comercial, que representa 57.5% del total, todavía disminuyó 1.1% real anual en julio, aunque mostró una contracción menor respecto de los meses anteriores.
El comportamiento fue diferente en otros segmentos. La cartera de consumo aumentó 17.8% real anual, mientras que el crédito hipotecario creció 1.9%. La cartera vencida, por su parte, representó 2.33% del portafolio total, ligeramente por encima del 2.05% observado un año antes.
Inversión fija vuelve a crecer tras 19 meses en terreno negativo
Uno de los movimientos más significativos se registró en la inversión fija bruta. En junio aumentó 5.9% anual y acumuló tres meses consecutivos de crecimiento, después de haber permanecido durante 19 meses en terreno negativo.
La construcción avanzó 8.8% anual durante junio y promedió un crecimiento de 6.6% en el segundo trimestre, su mayor ritmo desde el segundo trimestre de 2024.
La inversión en maquinaria y equipo, que representa alrededor de 43% de la inversión total, aumentó 2.5% anual y registró su tercer resultado positivo consecutivo.
Por origen del gasto, la inversión privada creció 6.0% anual, mientras que la inversión pública aumentó 18.1%, aunque este último resultado estuvo influido por la caída de 25.5% registrada en junio de 2025.
De mantenerse el comportamiento observado durante el segundo semestre, la inversión podría cerrar 2026 con un crecimiento aproximado de 2.5%, una recuperación parcial frente a la contracción de 6.7% registrada durante 2025.
Las estimaciones apuntan también a una expansión del PIB de 1.3% durante 2026, frente al crecimiento de 0.5% reportado el año anterior.
El consumo también mantiene crecimiento, aunque con diferencias importantes entre productos nacionales e importados.
Durante agosto se comercializaron 129,479 vehículos ligeros en México, un aumento de 2.3% anual. Entre enero y agosto, las ventas acumularon un crecimiento de 4.7%, mientras que para el conjunto de 2026 se proyecta un incremento cercano a 3.6%.
Por tercer año consecutivo, el mercado interno de vehículos presenta un comportamiento superior al de la producción y las exportaciones.
La composición del mercado también continúa modificándose. Aproximadamente 68% de los vehículos vendidos en México durante 2026 son de origen importado, la mayor proporción registrada históricamente.
Las ventas de unidades importadas crecen a una tasa superior a 11% anual, con una participación creciente de vehículos procedentes de China. En contraste, las unidades de fabricación nacional acumulan una caída cercana a 4.9% anual.
Esta diferencia también se observa en el consumo privado. En junio, el indicador aumentó 1.6% anual, pero el gasto en bienes importados mantiene tasas de crecimiento superiores a las observadas en productos nacionales, favorecido parcialmente por la apreciación del peso frente al dólar.
Confianza empresarial y déficit fiscal mantienen presiones sobre la economía
La recuperación de la inversión todavía no se refleja con la misma intensidad en la percepción de las empresas y la confianza empresarial.
El Indicador Global de Opinión Empresarial de Confianza se ubicó en agosto en 48.2 puntos y acumuló 18 meses consecutivos por debajo de la barrera de 50 puntos, nivel utilizado para diferenciar una percepción expansiva de una contractiva.
Los cuatro sectores considerados por el INEGI permanecieron debajo del umbral de 50 puntos.
Entre los componentes de la confianza empresarial, la evaluación sobre si actualmente es un momento adecuado para invertir continúa siendo la más débil.
El indicador se ubicó en 27.1 puntos para construcción, 30.4 puntos en comercio, 34.3 puntos en servicios y 34.4 puntos en manufacturas.
En el caso manufacturero, de los 272 meses para los que existe registro del indicador, en 253 —equivalentes a 93%— la percepción empresarial se ha mantenido por debajo de los 50 puntos respecto de las condiciones para realizar nuevas inversiones.
A las señales mixtas de la actividad económica se suman mayores presiones en las finanzas públicas y el déficit fiscal.
El déficit fiscal acumulado durante los 12 meses comprendidos entre agosto de 2025 y julio de 2026 alcanzó 1.57 billones de pesos, un crecimiento nominal anual de 17%.
De mantenerse esta trayectoria durante los próximos meses, el déficit podría terminar 2026 alrededor de 1.7 billones de pesos, equivalente a aproximadamente 4.6% del PIB, después de que durante 2025 se ubicara en 3.8%.
Los ingresos presupuestarios registraron un crecimiento real anual de 4.2% en su promedio móvil de 12 meses a julio. Dentro de estos recursos, los ingresos tributarios disminuyeron 0.2%, mientras que los no tributarios aumentaron 9.4%.
El gasto público avanzó 5.0% real anual bajo la misma medición. El gasto corriente creció 3.8%, mientras que el gasto de capital aumentó 19.9%. El costo financiero registró una reducción marginal de 0.1%.