La inteligencia artificial promete transformar la industria, pero en muchas organizaciones termina siendo una inversión sin retorno, ya que no empodera a los equipos, sino que la tecnología se implementa sin un propósito claro y se convierte en una carga.
“Cuando los colaboradores no entienden para qué sirve una herramienta, la ven como algo externo, como una imposición. Por eso no se engancha culturalmente y el proyecto termina fracasando. La transformación digital no comienza con la tecnología, sino con un problema del negocio”, explicó Luis Hernández, Senior Managing Director en Prodensa y exdirector de operaciones en Caterpillar.
Asimismo, Rodrigo Reyes, Head of Growth en Digital Hub Monterrey, coincidió en que “no se trata de tener inteligencia artificial por tenerla. Se trata de resolver algo específico, medible y urgente. Y ese problema debe ser entendido tanto por la dirección como por el equipo operativo”.
Inteligencia artificial en la industria: resolver problemas antes que implementar tecnología
Bajo la misma línea, ambos expertos recomiendan iniciar con proyectos piloto acotados, rápidos de implementar y fáciles de evaluar.
“Hay que probar rápido, obtener resultados y escalar lo que funcione. Así es como se construye una transformación real, paso a paso”, dijo Reyes.
Por su parte, para Eduardo Shelley, de Siemens Digital Industries, el principal obstáculo está más arriba: “El talento técnico existe. El verdadero gap está en la alta dirección, que muchas veces no comprende el impacto que puede tener la IA en sus operaciones”.
Cultura organizacional: clave para el éxito en proyectos de inteligencia artificial
Además de la estrategia, la cultura también cuenta, pues si nadie está dispuesto a cuestionar cómo se hacen las cosas hoy, la inteligencia artificial no va a generar valor.
De esta manera, lo que define el éxito de una iniciativa digital no es la herramienta, sino su capacidad para solucionar un problema concreto, con el respaldo de una organización comprometida.