La posición geográfica de México y su cercanía con Estados Unidos son ventajas reconocidas, pero no suficientes. Para mantener su atractivo frente a otros destinos industriales, el país debe garantizar condiciones que favorezcan la operación de empresas globales y locales.
En el foro Voces de la Industria Live, de Index Nuevo León, Karem Barraza, directora de manufactura en Stanley Black & Decker, lo expresó con claridad: “Temas de infraestructura, de movilidad, de tecnología, de seguridad, energía eléctrica y agua siempre surgen cuando se evalúa instalar o expandir una planta”.
Factores que inclinan la balanza en la inversión industrial
Los procesos de selección de sitio son cada vez más complejos. Alejandro Mendoza, presidente de Real Estate Solutions en PRODENSA, explicó que se analizan variables como disponibilidad de talento, conectividad logística, calidad de vida y costos operativos.
“La apuesta más importante para una empresa establecerse en México está relacionada con el T-MEC, porque define el marco legal que soporta la inversión”, señaló. Sin embargo, advirtió que mantener la eficiencia en costos es fundamental para seguir siendo competitivos a nivel global.
Energía, agua y logística: retos clave para el nearshoring
Tanto Barraza como Mendoza coincidieron en que la disponibilidad de energía eléctrica y agua es una preocupación creciente para los inversionistas. La planeación a largo plazo, la diversificación de fuentes y la inversión en infraestructura son pasos necesarios para garantizar el suministro ante el aumento de la demanda industrial.
En un entorno de cadenas de suministro más regionales, la eficiencia logística se convierte en una ventaja decisiva. Reducir tiempos de cruce fronterizo, agilizar procesos aduanales y garantizar la seguridad en rutas de transporte son elementos que, además de mejorar la competitividad, generan confianza entre las empresas que buscan instalarse o ampliar operaciones.
Los especialistas subrayaron que las soluciones no dependen únicamente del sector privado. La colaboración entre empresas, gobierno y universidades es clave para superar las limitantes y crear un entorno industrial sólido.
“Debemos hacer equipo y prepararnos para reducir las preocupaciones de quienes evalúan invertir”, afirmó Barraza, destacando que el trabajo conjunto es la vía para convertir a México en un hub industrial sostenible y atractivo.
Con el nearshoring como catalizador y el T-MEC como marco regulatorio, México tiene una ventana de oportunidad única. Para aprovecharla plenamente, es necesario fortalecer infraestructura, garantizar servicios críticos y mantener un ecosistema de negocios competitivo.
Como concluyó Mendoza, “las empresas siguen llegando, pero debemos asegurarnos de que el entorno esté listo para recibir proyectos de alto perfil”.
TEMAS RELACIONADOS:
Competitividad Desarrollo Económico Industria Manufacturera Infraestructura Inversión