La expansión del comercio electrónico, la inteligencia artificial (IA) y la digitalización empresarial colocaron a los centros de datos en el centro de la economía digital. Sin embargo, su crecimiento acelerado ha evidenciado la necesidad de contar con infraestructura energética confiable, eficiente y resiliente para garantizar la continuidad operativa.
De acuerdo con DatacenterDynamics, México dispone actualmente de 1,269 megawatts (MW) de capacidad instalada en centros de datos, lo que lo posiciona como el segundo mercado más grande de América Latina en términos de potencia energética y superficie operativa. Este crecimiento ha intensificado la presión sobre el sistema eléctrico nacional, particularmente ante interrupciones en el suministro que pueden derivar en pérdidas económicas y afectaciones a servicios financieros, logísticos, de salud y plataformas digitales.
Infraestructura eléctrica y decisiones de inversión
“Si bien los centros de datos están diseñados desde su concepción para mitigar estos riesgos mediante esquemas de redundancia, la falta de un sistema eléctrico confiable sigue siendo un factor clave para los tomadores de decisión al momento de evaluar nuevas inversiones. Además, la explosión de la inteligencia artificial y su demanda exponencial de energía por rack representa un reto adicional”, señaló Fernando Velasco, director general de Generac México. “Como empresa, consideramos que las mejoras continuas en IA y eficiencia de procesamiento podrían generar un consumo energético global cercano a los 1,000 TWh para 2030”.
Especialistas del sector coincidieron en que, si bien los centros de datos representan una oportunidad relevante para el desarrollo industrial, también enfrentan retos ambientales y energéticos de gran escala. En ese contexto, se proyecta que esta industria reciba inversiones directas por 9,200 millones de dólares hacia 2029, además de 27,500 millones de dólares en inversión indirecta, reflejando su creciente peso en la economía nacional.
Eficiencia energética y sostenibilidad del data center
La presión energética se ha visto acentuada por el avance de la inteligencia artificial. Datos de Statista Market Insights estiman que el mercado mexicano de IA alcanzó un valor de 3,700 millones de dólares en 2024, consolidándose como uno de los segmentos tecnológicos de mayor crecimiento. Este avance implica mayores requerimientos de energía y refrigeración por rack, especialmente en aplicaciones de alta densidad como el cómputo de alto desempeño (HPC).
Estimaciones internas de la industria señalan que la mejora continua en IA y en eficiencia de procesamiento podría elevar el consumo energético global a cerca de 1,000 terawatts-hora (TWh) hacia 2030, lo que pone en tensión la infraestructura energética tradicional.
“Esta creciente demanda de energía plantea desafíos en términos de sustentabilidad, por lo que la eficiencia energética en el data center ha tomado un papel protagonista, convirtiéndose en un aspecto fundamental para el diseño y operación del centro de datos del futuro”, agregó Velasco.
La eficiencia energética se ha convertido así en un eje central para el diseño y operación de los centros de datos del futuro, tanto por razones de sustentabilidad como de competitividad. Voceros del sector subrayan que la modernización de la infraestructura eléctrica y la adopción de soluciones energéticas más limpias y escalables requerirán una coordinación estrecha entre la iniciativa privada y los distintos niveles de gobierno.
Con una proyección de crecimiento anual superior al 15%, el ecosistema de centros de datos se perfila como uno de los motores de la economía digital en México. No obstante, su consolidación como un hub tecnológico regional dependerá, en buena medida, de la capacidad del país para superar los retos energéticos asociados a la expansión de la IA y a la creciente demanda de servicios digitales.
En respuesta a este entorno, proveedores de infraestructura energética han comenzado a introducir nuevas soluciones orientadas al mercado de centros de datos. Entre ellas se encuentra una línea de generadores de alta capacidad lanzada recientemente por Generac, que incluye equipos de entre 2.25 y 3.25 MW, diseñados para integrarse en ecosistemas energéticos de gran escala, con énfasis en bajas emisiones, redundancia operativa y funcionamiento en condiciones ambientales extremas.