Durante el segundo trimestre de 2025, las actividades secundarias alcanzaron un valor de 11.3 billones de pesos corrientes, equivalentes al 33.7% del Producto Interno Bruto (PIB) nominal. Este bloque productivo integra a la minería, la construcción, la generación y distribución de energía eléctrica, agua y gas natural, así como a las industrias manufactureras, que en conjunto sostienen una parte fundamental de la economía mexicana.
Las industrias manufactureras encabezaron el sector con una aportación de 7.2 billones de pesos, que representaron el 21.4% del PIB. Dentro de esta actividad destacaron la fabricación de equipo de transporte y la industria alimentaria, que concentraron 43.3% del valor manufacturero, confirmando su papel como ejes de la competitividad industrial.
Además, otras ramas también mostraron un peso relevante en la estructura manufacturera. La industria química participó con 9.4%, las industrias metálicas básicas con 6.4%, la industria de bebidas y tabaco con 5.2%, y tanto la fabricación de maquinaria y equipo como la de componentes electrónicos con 5.2% cada una. Este panorama evidencia la diversificación industrial y el potencial de México en cadenas globales de valor.
Construcción, minería y energía refuerzan la base productiva
La construcción aportó 2.37 billones de pesos, lo que representó 7.1% del PIB nominal. Este sector mantiene un efecto multiplicador al impulsar la inversión física, la generación de empleo y el desarrollo de infraestructura pública y privada. Su dinamismo refleja tanto la edificación de vivienda como los proyectos estratégicos en transporte, energía y urbanización.
En tanto, la minería generó 1.05 billones de pesos, con una participación de 3.1% del PIB, consolidándose como un sector esencial para el suministro de insumos minerales y metálicos. La generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, así como el suministro de agua y gas natural, alcanzó 716 mil millones de pesos, equivalentes a 2.1% del PIB, garantizando condiciones para el funcionamiento del aparato productivo nacional.
En conjunto, las actividades secundarias aportaron un tercio del PIB del país, consolidando su papel como base de la economía mexicana. La fortaleza manufacturera, la dinámica de la construcción y la estabilidad en minería y energía refuerzan la importancia del sector como pilar de la competitividad y del crecimiento económico.