El acelerado avance de la inteligencia artificial se consolida como uno de los principales soportes de la economía de Norteamérica y abre una oportunidad estratégica para que México eleve su competitividad, fortalezca sus exportaciones de alto valor agregado e impulse su integración en las cadenas de suministro globales.
Al analizar el desempeño económico de la región durante su participación en Expo Pyme 2026, Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco BASE, destacó el papel determinante del sector tecnológico en el dinamismo estadounidense, que mantiene un ritmo de crecimiento anual del 1.9%.
“Déjenme decirles que, en el segundo trimestre, el 83% del crecimiento estuvo relacionado con la inversión en inteligencia artificial. Si no estuviera este auge, Estados Unidos estaría cerca de una recesión”, afirmó.
Este panorama representa una plataforma de desarrollo para las pequeñas y medianas empresas del país. De acuerdo con la analista, México tiene el potencial de capitalizar la demanda de este sector mediante la producción de componentes estratégicos.
“Nos hemos ido a este barco con la parte del equipo de cómputo, que creo que le podríamos estar dando mayor valor agregado, y que si nos ponemos listos, esto puede generar una mayor derrama económica para nuestro país”, explicó ante empresarios y emprendedores.
Infraestructura energética, clave para aprovechar el auge de la inteligencia artificial
Para aprovechar este entorno, la especialista advirtió que el país debe resolver rezagos clave en infraestructura. El sector energético requiere atención, pues la demanda de los centros de datos y el desarrollo tecnológico exige un suministro constante, limpio y robusto.
Siller subrayó la urgencia de coordinar esfuerzos públicos y privados para no perder terreno en la carrera regional de atracción de inversiones vinculadas con el desarrollo de tecnología.
“Toda esta tecnología necesita un gran consumo de energía eléctrica, entonces también están invirtiendo allá en esa parte, pero acá estamos rezagados desde antier, donde deberíamos estar invirtiendo ya en esto”, enfatizó.
Para respaldar esta transición hacia sectores de mayor valor agregado, el análisis expuesto en Expo Pyme subrayó la importancia de mantener la certidumbre en las finanzas públicas y comprender la realidad de los negocios en el país.
Los márgenes de operación de las empresas registraron ajustes debido a los recientes incrementos en los costos laborales, un factor con impacto directo en los indicadores nacionales de recaudación.
Finanzas públicas y certidumbre acompañan la atracción de inversiones
Al abordar el comportamiento de los ingresos tributarios, Siller detalló que las caídas registradas en el Impuesto sobre la Renta (ISR) solo cuentan con antecedentes en periodos de crisis como 2009 o 1995.
“México no está en recesión ahorita ni mucho menos en una crisis, pero que haya bajado el ISR pues sí refleja que las empresas están en una situación financiera donde están batallando, los márgenes se han reducido precisamente por esos incrementos en los costos laborales”, puntualizó.
En ese sentido, la especialista hizo un llamado a monitorear los compromisos de consolidación fiscal y la trayectoria del déficit público. Mantener el grado de inversión crediticio resulta fundamental para evitar la salida de capitales y conservar un tipo de cambio estable que favorezca la certidumbre económica.
También abordó las decisiones estructurales de largo plazo que requerirá el país para garantizar el gasto en rubros prioritarios como salud, educación e infraestructura productiva.
“Lo que sí creo es que en los siguientes años vamos a ver una reforma fiscal, porque no hay otra forma; la población está envejeciendo y con las pensiones, cada vez va a representar un mayor porcentaje”, explicó.
Frente a la volatilidad de los mercados internacionales y los ajustes a las tasas de interés globales, la conclusión del encuentro apuntó a una ruta clara: si México acompaña la atracción de inversiones con certidumbre macroeconómica, responsabilidad en las finanzas públicas y un impulso a su infraestructura energética, la era de la inteligencia artificial puede convertirse en uno de sus motores de desarrollo para los próximos años.