GreenLight producirá en México el primer biofungicida de ARN a nivel mundial

Israel Molina.
Agosto 13, 2026

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México aprobó el primer biofungicida basado en ácido nucleico del mundo, desarrollado por GreenLight Biosciences, como parte de una estrategia para introducir soluciones biotecnológicas al sector agrícola y reducir el uso de productos químicos convencionales.

Andrey Zarur, fundador y director general de GreenLight Biosciences, destacó que el proyecto busca convertir a México en un polo para el desarrollo de biotecnología aplicada al campo y anticipó que la compañía pretende producir en el país una nueva generación de soluciones para distintos cultivos. “Hoy tenemos como una meta de nuestro país crear una industria de biotecnología a nivel del liderazgo mundial”.

El directivo explicó que la tecnología utiliza ácido ribonucleico (RNA), una molécula presente de manera natural en los organismos, para enviar instrucciones específicas a determinadas plagas y detener su capacidad de alimentarse o reproducirse.

A diferencia de los agroquímicos convencionales, la tecnología está diseñada para actuar sobre organismos específicos sin afectar a otras especies.

 

Tecnología específica contra plagas

GreenLight desarrolla en México dos productos dirigidos inicialmente a problemas relevantes para la agricultura nacional.

Uno de ellos es un acaricida diseñado para combatir la denominada “arañita”, una plaga que afecta cultivos como aguacate, fresa y mandarina. De acuerdo con Zarur, las cosechas afectadas por esta plaga tienen un valor superior a 200,000 millones de pesos anuales, mientras que los daños ocasionados superan los 20,000 millones de pesos cada año.

El segundo producto es un biofungicida dirigido contra un hongo que afecta cultivos como uva, fresa y pepino y que, según la compañía, ocasiona pérdidas superiores a 10,000 millones de pesos anuales.

Este último producto fue aprobado en México en junio de 2026 y ya comenzó a utilizarse en cultivos de uva en Baja California, particularmente en la región de Ensenada.

Zarur destacó que las pruebas realizadas por la empresa muestran una eficacia superior a la de algunos productos convencionales. En el caso del biofungicida para uva, señaló que una aplicación de dos litros por hectárea permite controlar más de 99% del hongo, frente a alrededor de 80% con productos químicos convencionales. El directivo agregó que el costo para el agricultor busca mantenerse en niveles comparables con las alternativas químicas actualmente utilizadas.

 

Una plataforma para nuevos productos

La compañía pretende ampliar el portafolio desarrollado y producido en México. El objetivo, explicó Zarur, es desarrollar decenas de productos destinados no sólo a frutas y hortalizas, sino también a cultivos estratégicos como maíz y algodón.

La estrategia parte de tres objetivos: eficacia para controlar plagas y enfermedades, seguridad para las personas y el medio ambiente, y viabilidad económica para los productores. “Tenemos que buscar la manera de asegurar el suministro de alimentos para las generaciones futuras”.

Según cifras presentadas por Zarur durante su intervención, cada año se utilizan globalmente más de 190 millones de toneladas métricas de químicos sintéticos derivados del petróleo en el sector agrícola. También señaló que alrededor de 500 millones de toneladas métricas de alimentos se pierden anualmente por infecciones, plagas y malezas.

El directivo sostuvo que el reto para la industria consiste en ofrecer alternativas que permitan mantener los rendimientos agrícolas sin trasladar los costos ambientales y de salud de los agroquímicos convencionales.

 

México acelera aprobación regulatoria

Uno de los elementos que GreenLight destacó como parte del proyecto fue el proceso de evaluación y aprobación de sus productos en México.

Zarur señaló que los expedientes fueron respaldados por aproximadamente una década de pruebas de campo y evaluaciones de eficacia y seguridad realizadas tanto en México como en otros países.

Una vez entregado el expediente completo a la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), el primer producto obtuvo su aprobación en un periodo de nueve meses.

El directivo comparó ese plazo con los procesos regulatorios de otros mercados: entre 12 y 18 meses en Brasil, alrededor de 30 meses en Estados Unidos, entre cuatro y cinco años en la Unión Europea y hasta seis años en Canadá, de acuerdo con las cifras presentadas por la empresa.

Zarur atribuyó el resultado a la coordinación entre distintas dependencias federales, entre ellas Cofepris, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader).

El directivo enfatizó que la reducción de los tiempos regulatorios no implicó, desde su perspectiva, reducir el rigor científico de la evaluación. “La evaluación científica que se hizo de estos productos fue tan rigurosa como la que se puede hacer en cualquier otro país del mundo”.

Para la compañía, esta coordinación representa un elemento relevante para atraer y desarrollar proyectos de biotecnología en México, particularmente aquellos que requieren procesos regulatorios especializados antes de llegar al mercado.

 

Del agroquímico a la biotecnología agrícola

El desarrollo de estos productos ocurre en un mercado agrícola que enfrenta una doble presión: elevar la productividad para atender la demanda de alimentos y reducir los impactos asociados al uso intensivo de productos químicos.

Zarur planteó que el objetivo no es eliminar las herramientas que utilizan actualmente los agricultores sin ofrecer sustitutos eficaces, sino desarrollar tecnologías que permitan mantener la productividad con soluciones más específicas.

La tecnología de ácido nucleico busca precisamente esa especificidad. El RNA utilizado por el producto contiene instrucciones diseñadas para afectar a una plaga determinada, sin que el mecanismo tenga el mismo efecto sobre otros organismos.

Como ejemplo, el directivo explicó que la tecnología desarrollada contra el escarabajo de la papa fue diseñada para afectar únicamente a esa especie, sin alterar organismos como abejas, mariposas, peces o aves.

GreenLight ya había obtenido en Estados Unidos, en 2023, la aprobación de una solución basada en esta tecnología para el escarabajo de la papa. La compañía busca trasladar ese conocimiento al mercado mexicano y desarrollar una plataforma de productos adaptados a las principales necesidades fitosanitarias del país.

La apuesta abre una nueva vertiente para la industria biotecnológica mexicana, pasar de la investigación y desarrollo de soluciones agrícolas a la generación de capacidades productivas y comerciales alrededor de tecnologías biológicas de precisión.

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