La gestión energética en México está entrando en una nueva fase. A partir de 2026, las empresas con altos consumos energéticos no solo deben reportar sus datos de consumo, sino que están obligadas a respaldar dicha información mediante la implementación de un Sistema de Gestión de la Energía (SGEn). Este cambio implica transformar la manera en que las organizaciones industriales monitorean, analizan y optimizan su desempeño energético.
Para el sector industrial —uno de los mayores consumidores de energía en el país— la nueva regulación representa tanto un reto operativo como una oportunidad estratégica. Más allá de cumplir con una obligación normativa, las empresas pueden fortalecer su eficiencia, mejorar su competitividad y avanzar en sostenibilidad.
Un cambio estructural en el marco regulatorio
La transformación tiene su origen en la Ley de Planeación y Transición Energética (LPTE), publicada en 2025, y su reglamento. Este marco introduce un enfoque integral sobre la gestión energética en el país.
El SGEn se posiciona como el eje central del cumplimiento regulatorio, con lineamientos publicados en 2026 y verificación a partir de 2027. Esto convierte a 2026 en un año clave para la preparación.
¿Quiénes están obligados?
La normativa aplica a los Usuarios de Patrón de Alto Consumo (UPAC), que superen 45 GWh de consumo eléctrico anual o 100,000 barriles equivalentes de petróleo en combustibles.
Las dos obligaciones clave
1. Reporte de consumos energéticos
Las empresas deben reportar anualmente su consumo, producción, medidas de eficiencia y resultados.
2. Implementación del SGEn
Deben contar con un sistema alineado con ISO 50001, incluyendo política energética, indicadores, planes de acción y mejora continua.
Mejorando la calidad de la energía
Además del reporte que los grandes consumidores de las industrias en México deben realizar, dichas adaptaciones e implementaciones tecnológicas les pueden permitir también mejorar la calidad de la energía utilizada en minas, instalaciones hidráulicas o plantas.
Cuando los problemas de energía afectan el funcionamiento de un equipo, este opera de forma ineficiente, lo que incrementa el consumo eléctrico. Además, si el equipo falla antes de tiempo, es necesario reemplazarlo, lo que implica un impacto adicional en emisiones por su fabricación y transporte.
El gran desafío es que estos problemas de calidad de la energía suelen pasar desapercibidos hasta que generan consecuencias importantes en la eficiencia, los costos, la confiabilidad o incluso la seguridad.
Por ello, identificarlos y corregirlos a tiempo requiere un monitoreo constante y un enfoque proactivo.

2026: el año de la preparación
Las empresas deben registrarse como UPAC, georreferenciar sus instalaciones y avanzar en la implementación del Sistema de Gestión de la Energía.
El incumplimiento puede generar sanciones económicas y riesgos operativos, además de pérdida de competitividad.
Schneider Electric, empresa especializada en ser socio tecnológico en energía, explica que una gestión energética estructurada puede permitir reducir costos, mejorar eficiencia y fortalecer la resiliencia operativa.
El rol de la digitalización
Las plataformas digitales como EcoStruxure de Schneider Electric, permiten integrar datos, automatizar reportes y mejorar la toma de decisiones basada en información confiable.
El SGEn debe integrarse a la estrategia corporativa, impactando rentabilidad, sostenibilidad y operación. Por lo tanto, contar con la experiencia y acompañamiento de una empresa cuya tecnología converge electrificación, automatización y digitalización, puede apoyar a las industrias mexicanas ante este nuevo panorama.
La nueva regulación marca un punto de inflexión. Las empresas que se preparen a tiempo podrán convertir el cumplimiento en una ventaja competitiva y avanzar hacia una gestión energética más sofisticada.
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