En el Clúster de Innovación y Tecnología de Durango, líderes de la industria, la academia y organismos internacionales destacaron la importancia de los clústeres como articuladores del crecimiento regional. La mesa de discusión, integrada por representantes de MxTI y FUMEC, coincidió en que la clave para transformar a México está en la capacidad de conectar conocimiento, talento y empresas con proyectos de alto impacto.
De acuerdo con Eugenio Marín, director ejecutivo de FUMEC, un clúster no es únicamente una organización gremial, sino un vehículo de vinculación que articula ecosistemas regionales. “No basta con representar a las empresas. Se trata de construir puentes que permitan acceder a nuevas cadenas de valor, generar oportunidades de negocio y elevar la competitividad”, afirmó.
Tecnología y competitividad transversal
Los ponentes resaltaron que ninguna industria puede ser competitiva sin tecnología, lo que convierte a los clústeres en un factor transversal para todos los sectores productivos. La experiencia internacional de FUMEC en proyectos con semiconductores, inteligencia artificial e industria 4.0 fue presentada como ejemplo de cómo los clústeres pueden convertirse en laboratorios de innovación y políticas públicas.
Casos de éxito en Colima, Jalisco y Baja California muestran cómo la colaboración articulada logra resultados tangibles: agricultura de precisión, healthtech y energías limpias son ejemplos de sectores que crecieron gracias a iniciativas impulsadas desde los clústeres locales.
Formación de talento y políticas públicas
El rol de los clústeres también fue vinculado con el desarrollo de talento, especialmente en regiones con alto potencial como Durango. Programas educativos, capacitación en STEM y acceso a herramientas tecnológicas de vanguardia fueron identificados como palancas para que las pymes tecnológicas puedan crecer.
“Un clúster debe ser también un promotor de negocios. Esa es la forma de traducir la innovación en desarrollo económico real y en empleos de calidad”, subrayó Marín.
Durante el panel, se enfatizó que los clústeres no sólo fomentan la innovación empresarial, sino que también pueden incidir en la política pública, sirviendo como espacios de prueba para marcos regulatorios y programas de digitalización. Esto permitiría que México avance hacia la adopción de modelos más sofisticados de gobernanza tecnológica, como los regulatory sandboxes que ya operan en Europa y Estados Unidos.
En conclusión, los especialistas coincidieron en que Durango y México tienen una oportunidad histórica para consolidar a sus clústeres como motores de competitividad regional. La sinergia entre gobierno, empresas y academia se perfila como el camino más sólido para posicionar al país en el mapa de la innovación global.