Fugas de refrigerantes pueden disparar el consumo eléctrico en plantas industriales

Israel Molina.
Agosto 14, 2026

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Las pérdidas no detectadas, en sistemas de refrigeración y HVAC-R, pueden incrementar el consumo de electricidad de las plantas industriales y generar emisiones con un potencial de calentamiento global muy superior al del dióxido de carbono (CO₂), por lo que la detección temprana se posiciona como una medida tanto ambiental como operativa.

MSA Safety México señaló que las fugas de refrigerantes representan un riesgo poco visible para instalaciones como cámaras frigoríficas, centros logísticos y plantas industriales.

Algunos refrigerantes tienen un alto potencial de calentamiento global (GWP), por lo que su liberación puede generar un impacto climático equivalente a varias toneladas de CO₂ por cada kilogramo emitido, dependiendo del compuesto.

El problema también se refleja en el desempeño energético de los equipos. Cuando un sistema pierde refrigerante, necesita trabajar durante más tiempo para alcanzar y mantener la temperatura requerida, lo que incrementa el consumo eléctrico y los costos de operación.

“Una instalación puede perder pequeñas cantidades de manera continua durante meses sin ser detectada visualmente. El problema no es solo la cantidad liberada, sino el efecto dominó que genera: un sistema con bajo refrigerante trabaja más para alcanzar la temperatura deseada, disparando el consumo eléctrico”, explicó Jorge Naranjo, Business Development Manager para la línea Bacharach en MSA Safety México.

De esta manera, una fuga puede generar un doble impacto: la liberación directa de un gas con elevado GWP y un aumento en las emisiones indirectas asociadas al mayor consumo de electricidad del sistema.

 

Regulación de refrigerantes aumenta responsabilidad de las empresas

De acuerdo con la información proporcionada por MSA Safety México, el marco jurídico mexicano contempla responsabilidades relacionadas con el manejo de sustancias peligrosas y con los daños ambientales derivados de su gestión.

El artículo 414 del Código Penal Federal establece penas de uno a nueve años de prisión y multas de hasta 3,000 días para determinadas actividades realizadas con sustancias peligrosas sin las medidas de prevención o seguridad correspondientes cuando ocasionen daños a recursos naturales o a la salud pública.

La Ley Federal de Responsabilidad Ambiental, por su parte, contempla la responsabilidad de personas morales por daños ocasionados por sus representantes o empleados y considera la omisión como un factor de responsabilidad cuando existía el deber jurídico de prevenir el daño.

En materia técnica, la NOM-052-SEMARNAT-2005 establece criterios para la clasificación de residuos peligrosos, mientras que la NOM-161-SEMARNAT-2011 establece criterios para residuos de manejo especial y determina planes de manejo para determinados productos al final de su vida útil. La información de la empresa también refiere a la NOM-162-SEMARNAT-2011 para refrigeradores y equipos de aire acondicionado.

Para las empresas, el cumplimiento requiere incorporar el control de refrigerantes a los programas de mantenimiento y operación de los sistemas de climatización y refrigeración, además de establecer mecanismos para identificar pérdidas antes de que se conviertan en fallas mayores.

 

Detección temprana reduce pérdidas de refrigerante y consumo eléctrico

La estrategia ambiental de los sistemas de refrigeración no depende únicamente de sustituir los gases con alto GWP. También requiere evitar que los refrigerantes, independientemente de su clasificación, sean liberados a la atmósfera durante la operación de los equipos.

Las tecnologías de detección permiten identificar concentraciones bajas de refrigerante y generar información para establecer programas de mantenimiento preventivo. La línea Bacharach de MSA Safety, de acuerdo con la compañía, cuenta con soluciones capaces de detectar concentraciones de hasta una parte por millón.

La detección temprana puede contribuir a reducir las pérdidas de refrigerante, mantener los equipos en condiciones adecuadas de operación y disminuir el consumo energético asociado con sistemas que trabajan con niveles insuficientes de gas.

“La sustentabilidad consiste en evitar que cualquier refrigerante, independientemente de su clasificación, termine innecesariamente en la atmósfera. Detectar una fuga es, en esencia, una acción de defensa ambiental”, señaló Naranjo.

 


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