El desempeño histórico de las exportaciones mexicanas, durante 2025, confirma su papel como uno de los principales motores estructurales de la economía nacional; sin embargo, el reto pendiente es convertir esa fortaleza comercial en un mayor crecimiento económico interno, señaló el Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE).
De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), México alcanzó en 2025 un récord de exportaciones totales por 664,837 millones de dólares, lo que representó un crecimiento anual de 7.6%. Este dinamismo consolida al país como una de las economías más abiertas del mundo, con un comercio exterior que equivale ya al 75% del Producto Interno Bruto (PIB).
Sergio Contreras, presidente ejecutivo del COMCE, destacó que México mantiene una posición de liderazgo en el comercio global y se ha consolidado como el principal socio comercial de Estados Unidos. “México exporta más de 1.26 millones de dólares por minuto, reflejo de su alta integración en las cadenas globales de valor”, señaló.
No obstante, el organismo subrayó que esta fortaleza exportadora contrasta con un crecimiento económico moderado, estimado en 0.39% del PIB en 2025, lo que evidencia una brecha entre el dinamismo del comercio exterior y su impacto multiplicador en la economía interna.
“Este escenario no es una contradicción, sino una oportunidad clara para fortalecer el contenido nacional, los encadenamientos productivos y la generación de mayor valor agregado dentro del país”.
Manufactura y encadenamientos productivos como palanca de crecimiento
Según datos oficiales, más de 90% de las exportaciones mexicanas corresponden a manufacturas, con un valor de 608,818 millones de dólares, particularmente en sectores como el automotriz y la electrónica. Sin embargo, una proporción relevante de los insumos importados utilizados en estos sectores continúa siendo importada, lo que limita el impacto directo del comercio exterior sobre el crecimiento económico doméstico.
En este contexto, el COMCE señaló que el fortalecimiento de proveedores locales y la integración de pequeñas y medianas empresas a las cadenas globales de valor representan palancas clave para ampliar los beneficios de la vocación exportadora del país, en línea con los objetivos del Plan México.
Sectores como el automotriz, aeroespacial y de dispositivos médicos, así como la electrónica avanzada y la maquinaria especializada, ofrecen oportunidades concretas para elevar el contenido nacional, impulsar la innovación y generar empleos de mayor valor agregado, replicando modelos exitosos de integración productiva regional.
Agenda productiva rumbo a la revisión del T-MEC
De cara a la revisión del T-MEC prevista para este año, el COMCE subrayó la necesidad de una agenda coordinada entre el sector privado y las autoridades, orientada a evolucionar hacia un modelo productivo más integrado, innovador y competitivo.
“Fortalecer la correlación positiva entre exportaciones y crecimiento económico permitirá que México no solo mantenga su liderazgo exportador, sino que convierta esa fortaleza en bienestar y desarrollo de largo plazo”, concluyó el presidente ejecutivo del COMCE.