Durante el segundo trimestre de 2025, las exportaciones totales de México ascendieron a 163,826 millones de dólares, lo que marca un máximo histórico trimestral, de acuerdo con el análisis más reciente de CIAL Dun & Bradstreet.
Pese al complejo entorno global, caracterizado por tensiones geopolíticas y nuevas imposiciones arancelarias desde Estados Unidos, el sector exportador mexicano mantiene una trayectoria ascendente.
La consultora explicó, en su monitor económico mensual, que parte de este dinamismo obedece al reacomodo del comercio internacional como resultado de la nueva “guerra arancelaria” entre Estados Unidos y China, similar a la de 2018. En este contexto, México ha logrado ganar participación en el mercado estadounidense, lo que le ha permitido beneficiarse de la reducción en las importaciones provenientes de China.
Chihuahua lidera el comercio exterior mexicano
A nivel estatal, Chihuahua continúa como principal exportador del país, con 26,231 millones de dólares en el primer trimestre del año, equivalente al 16% del total nacional, posición que ha mantenido durante más de quince años. Le siguen Coahuila y Nuevo León, que se mantienen entre los tres mayores exportadores.
El crecimiento de las exportaciones nacionales fue de 4.9% anual durante el segundo trimestre, un ritmo notable si se considera la apreciación del peso frente al dólar y la desaceleración económica en Estados Unidos, principal socio comercial de México.
Dentro de los estados industriales, Chihuahua registró un repunte anual de 43.2%, y acumula cuatro trimestres consecutivos de tasas elevadas. En contraste, Coahuila creció apenas 0.4% anual y Nuevo León muestra una tendencia de crecimiento moderado.
CIAL Dun & Bradstreet subraya que estos resultados confirman la resiliencia del sector manufacturero y exportador mexicano, consolidado como uno de los grandes beneficiarios del nearshoring y de la reconfiguración de las cadenas de suministro globales.
Crédito manufacturero en México: rezago y baja demanda
Aunque el sector exportador avanza, el crédito manufacturero muestra una tendencia contraria. Según el informe de CIAL Dun & Bradstreet, en agosto de 2025 el saldo del portafolio de la banca múltiple destinado a la manufactura fue de 722,757 millones de pesos (36,625 millones de dólares), equivalente al 15.5% del crédito comercial total del país.
El crédito manufacturero mantiene un comportamiento estable pero rezagado, y su participación ha disminuido: pasó de representar 19% del crédito comercial total en 2005 a solo 14.6% en 2014, sin recuperar los niveles previos.
El documento señala que, por su propia naturaleza, la manufactura es el principal sector inversor del país, con una participación de 28% en la inversión física nacional, aunque hace una década alcanzaba más de 40%. Sin embargo, la falta de dinamismo en el financiamiento ha limitado su expansión productiva.
Tras la caída de 15.6% real en el crédito manufacturero durante 2021, la recuperación ha sido marginal. En 2025 se estima un crecimiento de apenas 1.9% real, por debajo del 4.1% promedio nacional, y todavía 16% por debajo de su valor de 2020 en términos reales.
Durante el sexenio 2019-2024, el crédito manufacturero registró una contracción promedio anual de 2.4%, mientras que el PIB del sector creció solo 1.2% anual. Como resultado, el apalancamiento del sector —crédito como proporción de su propio PIB— se mantiene en torno al 10%, por debajo del promedio nacional de 13%.
La baja utilización de crédito no se debe a falta de liquidez: el sistema financiero mexicano cuenta con recursos suficientes para ampliar los préstamos sin poner en riesgo su estabilidad. El problema, señaló la consultora, radica en la escasa demanda de crédito por parte de la industria, que ha optado por financiar su operación con recursos propios ante la incertidumbre económica y los altos costos financieros.
Entre las 21 ramas del sector manufacturero, las industrias de equipo de transporte y de productos a base de minerales no metálicos reportan las mayores caídas en el crédito, mientras que la industria alimentaria y la de metales básicos concentran el mayor financiamiento, con 20.7% y 14.9% del total, respectivamente.
Por último, la cartera vencida manufacturera se mantiene baja, en 1.5% a junio de 2025, sin representar un riesgo sistémico. Solo dos ramas —insumos textiles y productos de cuero— presentan niveles elevados de morosidad.