Las exportaciones de mercancías de México alcanzaron 72,551 millones de dólares durante junio de 2026, cifra que representó un crecimiento anual de 34.4%, de acuerdo con la Balanza Comercial de Mercancías publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). El avance permitió que el país registrara un superávit comercial de 4,090 millones de dólares en el mes.
Manufacturas lideran el crecimiento exportador
Las exportaciones manufactureras aumentaron 35.3% anual y se consolidaron como el principal motor del comercio exterior mexicano. Dentro de este segmento, los productos de la minerometalurgia registraron un crecimiento de 40.9%, mientras que los equipos y aparatos eléctricos y electrónicos avanzaron 19.7%.
El desempeño industrial también se reflejó en las ventas dirigidas al principal socio comercial del país. Las exportaciones no petroleras hacia Estados Unidos crecieron 35.8% anual, resultado que confirma el peso de las cadenas productivas de Norteamérica y la capacidad de las empresas establecidas en México para abastecer al mercado estadounidense.
Superávit comercial supera seis veces el nivel de 2025
Entre enero y junio de 2026, la balanza comercial mexicana acumuló un superávit de 9,857 millones de dólares, frente a los 1,433 millones reportados durante el mismo periodo de 2025. El saldo positivo fue más de seis veces superior al registrado un año antes y refleja un mayor aporte del sector exportador a los flujos comerciales del país.
Las importaciones también mostraron dinamismo, con un aumento anual de 28% y un valor de 68,461 millones de dólares durante junio. Los bienes intermedios representaron 79.9% del total importado, proporción que muestra una alta demanda de insumos, componentes y materias primas por parte de la planta productiva nacional.
La estructura del comercio exterior confirma el perfil industrial de México, ya que los bienes manufacturados concentraron 91.3% de las exportaciones durante el primer semestre de 2026. Esta composición reduce la dependencia de las materias primas y fortalece la participación del país en cadenas de valor vinculadas con sectores como electrónica, metalurgia, automotriz y manufactura avanzada. La integración productiva entre México y Estados Unidos también constituye un elemento central para la competitividad regional.