Las exportaciones mexicanas hacia Sudamérica superaron los 6,700 millones de dólares durante el primer semestre de 2026, un crecimiento cercano a 18% anual, mientras la integración productiva de México con Estados Unidos abre oportunidades para ampliar la participación de empresas latinoamericanas en las cadenas de suministro de Norteamérica.
Durante 2025, México exportó 12,838 millones de dólares a Sudamérica. Brasil se posicionó como el principal destino de estos productos, con 4,662 millones de dólares, seguido por Colombia, con 3,213 millones; Perú, con 1,230 millones, y Chile, con 1,117 millones.
En conjunto, estos cuatro mercados concentraron aproximadamente 80% de las exportaciones mexicanas hacia Sudamérica durante el año pasado, lo que muestra tanto la concentración actual de los intercambios comerciales como el margen existente para ampliar relaciones con otras economías de la región.
México conecta a empresas latinoamericanas con cadenas de suministro de Norteamérica
La posición de México dentro de las cadenas productivas norteamericanas representa otro componente de esta relación. Sectores como automotriz, autopartes, electrónica, dispositivos médicos, manufactura avanzada y agroindustria mantienen cadenas de suministro estrechamente vinculadas con Estados Unidos, lo que permite que empresas instaladas en territorio mexicano participen en procesos productivos destinados al mercado estadounidense.
A esta integración se suma una red de 14 tratados de libre comercio con 52 países, que proporciona acceso preferencial a diferentes mercados y amplía las posibilidades para utilizar a México como plataforma de manufactura, distribución y exportación.
“México tiene una posición estratégica que pocos países de América Latina pueden replicar. Su integración con Estados Unidos, su capacidad industrial y sus vínculos comerciales con la región le permiten actuar como una plataforma para que las empresas latinoamericanas puedan ampliar su presencia y competir en mercados de mayor escala”, señaló Concepción Valadez, CEO y G100 Country Chair Communications, Advocacy & Mediation.
La oportunidad para México no se limita al incremento de las exportaciones. Una mayor integración con América Latina podría traducirse en inversión productiva, incorporación de proveedores regionales, alianzas empresariales y cadenas de valor compartidas, particularmente en actividades con capacidad para atender simultáneamente mercados latinoamericanos y norteamericanos.
Para las compañías mexicanas, Sudamérica también representa una vía de diversificación comercial frente a la elevada concentración de las exportaciones nacionales en Estados Unidos. Brasil, Colombia, Chile y Perú ofrecen mercados adicionales para manufacturas mexicanas y otros productos, aunque sus volúmenes permanecen considerablemente por debajo del intercambio con Norteamérica.
“La oportunidad está en construir una relación empresarial más profunda, basada en inversión, cadenas de valor, innovación y alianzas estratégicas. México puede convertirse en el punto desde el que empresas latinoamericanas den el siguiente paso hacia Norteamérica”, sostuvo Valadez.
Infraestructura, energía y logística definirán una mayor integración regional
El desarrollo de esta plataforma regional dependerá, sin embargo, de factores que van más allá de los acuerdos comerciales. Capacidad energética, infraestructura logística, conectividad, disponibilidad de talento, financiamiento y condiciones para la inversión serán determinantes para transformar el crecimiento de los intercambios comerciales en proyectos productivos de largo plazo.
Manufactura avanzada, tecnología, servicios financieros, energía, infraestructura y logística aparecen entre las actividades con mayor potencial para profundizar esta integración. Para México, el objetivo económico sería aprovechar su acceso al mercado estadounidense y su base industrial no sólo para atraer capital, sino para incrementar la participación de proveedores y empresas latinoamericanas dentro de cadenas productivas de mayor escala.