La logística global se encuentra en una etapa de reconfiguración debido a la volatilidad geopolítica, la presión por reducir emisiones y la necesidad de mayor resiliencia en las cadenas de suministro. La eficiencia dejó de medirse únicamente por costos y tiempos, para centrarse en la capacidad de diseñar soluciones integrales que optimicen rutas, anticipen riesgos y mejoren la rentabilidad operativa.
Datos de UNCTAD indican que más del 80% del comercio mundial por volumen se moviliza por vía marítima, lo que confirma su papel estratégico. Sin embargo, factores como conflictos internacionales y eventos climáticos han expuesto vulnerabilidades en este modelo, acelerando la necesidad de esquemas logísticos más flexibles.
En este contexto, la intermodalidad —la combinación de transporte marítimo, ferroviario y terrestre— se consolida como una de las principales respuestas operativas. Este enfoque permite diversificar rutas, reducir costos y mejorar tiempos de entrega, al tiempo que contribuye a disminuir la huella de carbono frente a esquemas exclusivamente carreteros.
Firmas especializadas como BF Connect han comenzado a integrar servicios de consultoría estratégica dentro de sus operaciones logísticas, con el objetivo de diseñar soluciones a la medida para cadenas de suministro más complejas. Este modelo busca ir más allá de la ejecución del transporte, incorporando análisis de rutas, optimización fiscal y coordinación multimodal.
Un ejemplo de este enfoque ha sido el traslado de rollos de acero desde Asia hacia Estados Unidos mediante esquemas intermodales que integran puertos mexicanos y redes ferroviarias, lo que permitió optimizar tiempos y evitar costos adicionales en impuestos, bajo modelos logísticos estructurados desde origen hasta destino.
Además de la eficiencia operativa, la sostenibilidad se ha convertido en un criterio clave en la toma de decisiones logísticas. La combinación de transporte marítimo y ferroviario ofrece ventajas en reducción de emisiones, alineándose con las exigencias ambientales de industrias globales y regulaciones emergentes.
En paralelo, la digitalización y la trazabilidad en tiempo real comienzan a definir nuevos estándares de servicio, con soluciones que permiten conocer la ubicación de la carga en lapsos cada vez más cortos, fortaleciendo la visibilidad y la toma de decisiones en toda la cadena.