La industria mexicana de envase y embalaje está modificando la manera de diseñar, producir y recuperar sus productos, ante una mayor presión para reducir materiales, facilitar el reciclaje y mantener las condiciones de protección que requieren alimentos, bienes de consumo y productos industriales.
Erick Suárez, presidente de la Asociación Mexicana de Envase y Embalaje (AMEE), comentó que uno de los principales cambios consiste en evitar tanto el sobreempaque como la reducción excesiva de material que pueda comprometer la integridad del producto.
El sector atiende prácticamente a todas las actividades económicas, lo que dificulta dimensionar su valor bajo una sola cifra. Alimentos, bebidas, cuidado personal, manufactura y comercio electrónico, además de distintos procesos industriales, dependen de soluciones de envase y embalaje para transportar, almacenar y comercializar productos.
“Se trata de no subempacar y no sobreempacar. Hay que reducir los empaques, pero seguir protegiendo los alimentos y los productos. El envase no solamente es un contenedor; protege, comunica y también representa la cara de una empresa frente al consumidor”, explicó Suárez.
El producto define el material y el diseño del empaque
Uno de los principales planteamientos de AMEE es evitar clasificar los materiales como inherentemente mejores o peores desde una perspectiva ambiental.
Plástico, vidrio, cartón y aluminio, además de otros materiales, responden a características técnicas distintas, por lo que su selección debe partir del producto, su cadena logística, condiciones de uso, vida de anaquel y requerimientos de seguridad.
“No hay un mejor material, no hay uno bueno y uno malo. Todos tienen prestaciones, ventajas y limitaciones. El producto es el que tiene que definir el empaque y ese análisis debe hacerse considerando toda su cadena de valor”.
El reto, explicó, está en evaluar integralmente cada solución y evitar decisiones basadas exclusivamente en la percepción ambiental de un material.
La transición hacia modelos circulares comienza desde la fase de diseño. Para AMEE, un envase debe concebirse desde el inicio considerando si podrá ser recuperado, separado, reutilizado o reciclado una vez terminado su ciclo de uso.
“Si un empaque no está planeado para reciclarse, la realidad es que difícilmente se va a reciclar. Tenemos que comenzar desde el diseño y el ecodiseño para que pueda entrar dentro de una economía circular”.
Sin embargo, el diseño representa solo una parte del problema. La asociación identifica como principales barreras la educación del consumidor, el acopio, la separación, la identificación y la valorización de materiales, además de la falta de cadenas de recuperación suficientemente desarrolladas para determinados productos.
Suárez planteó que la infraestructura necesaria requiere coordinación entre industria, autoridades y sociedad para fortalecer los materiales que ya cuentan con cadenas de reciclaje y desarrollar mercados de recuperación para aquellos cuya recuperación sigue siendo limitada.
Inteligencia artificial y ecodiseño transforman el desarrollo de empaques
La digitalización también empieza a modificar la industria. Inteligencia artificial, automatización y acceso a mayores volúmenes de información permiten analizar materiales, comportamiento de consumidores y alternativas de diseño antes de llevar nuevos empaques a producción.
“La inteligencia artificial ha venido a revolucionar mucho la parte donde podemos tener mejores ideas y trabajar con más información. Tiene que ser una herramienta que fortalezca el conocimiento que ya tenemos”.
Los consumidores también tienen acceso a mayor información sobre composición, características de reciclaje y métodos de separación, así como sobre los puntos de entrega de determinados materiales.
Dentro de las plantas, el desarrollo tecnológico está avanzando hacia monomateriales, reducción de capas, sustitución de materiales y nuevas estructuras capaces de utilizar menos insumos sin afectar la protección del contenido.
La meta industrial consiste en reducir peso, disminuir la cantidad de material y mantener la vida útil necesaria para cada producto.
“No es lo mismo empacar un perecedero que un producto que no tiene problemas importantes de vida de anaquel. Ahí entra la tecnología para definir las diferentes capas y la protección necesaria sin utilizar más material del requerido”.
Suárez consideró que México posee infraestructura y conocimiento para fabricar soluciones de envase y embalaje para diferentes industrias, aunque parte de la maquinaria y tecnología continúa llegando desde el exterior.
Al mismo tiempo, empresas mexicanas desarrollan procesos y materiales vinculados con reciclaje y economía circular.
Para el dirigente, uno de los principales pendientes es fortalecer la coordinación entre fabricantes de envases, marcas que utilizan los productos y compañías encargadas de transformar y recuperar materiales.
La oportunidad para la proveeduría nacional también incluye maquinaria, materiales especializados y automatización, así como servicios de ingeniería asociados con diseño y producción de empaques.
Las pequeñas y medianas empresas enfrentan un desafío adicional: desarrollar soluciones específicas para sus productos, en lugar de replicar configuraciones utilizadas por compañías de mayor tamaño.
AMEE prevé que durante los próximos años aumente la información disponible sobre composición, reciclabilidad y disposición de los envases, como parte de la transformación de la industria.
Suárez explicó que la relación con el consumidor será uno de los componentes centrales de la transformación del sector hacia 2030.
“Vamos a ver un enfoque mucho más próximo al consumidor, con mejor información en los empaques y productos para que las personas puedan tomar decisiones y, a partir de ahí, fortalecer la economía circular”.
La evolución de la industria estará ligada a la capacidad de combinar menor uso de materiales, protección del producto, vida útil, reciclabilidad y recuperación, además de tecnología, sin trasladar una solución ambiental de una fase del ciclo de vida hacia un problema en otra.
AMEE abordará estos temas durante The Food Tech Summit & Expo 2026, que se realizará el 30 de septiembre y 1 de octubre en Centro Banamex, Ciudad de México, donde la asociación participará con capacitación y contenidos enfocados en envase, embalaje, innovación y sostenibilidad para la industria de alimentos.