La transición hacia la electromovilidad, la expansión del nearshoring y la próxima revisión del T-MEC están redefiniendo la cadena de suministro de la industria automotriz en México. Este escenario abre nuevas oportunidades para proveedores nacionales, particularmente para empresas Tier 2 y Tier 3, ante el crecimiento sostenido de los vehículos electrificados y la regionalización de la manufactura.
De acuerdo con datos del Registro Administrativo de la Industria Automotriz de Vehículos Ligeros (RAIAVL) del INEGI, durante los primeros cuatro meses de 2026 se comercializaron 60,402 vehículos electrificados en México, equivalentes a más del 12% de las 500,512 unidades ligeras vendidas en el país. Esto significa que uno de cada ocho vehículos comercializados incorporó alguna tecnología electrificada.
La tendencia continúa al alza después de que en 2025 se registraran 146,724 vehículos con tecnologías limpias vendidos, un incremento de 18% respecto a 2024. Dentro del mercado electrificado, los vehículos híbridos convencionales (HEV) encabezaron las ventas con 42,022 unidades, seguidos por los híbridos enchufables (PHEV) con 9,293 unidades y los vehículos totalmente eléctricos (BEV) con 9,087 unidades.
El segmento de vehículos eléctricos puros mostró el crecimiento más acelerado al aumentar 71% entre enero y abril de 2026, consolidándose como el de mayor dinamismo dentro del mercado de la electromovilidad en México.
La electromovilidad transforma la manufactura y la proveeduría automotriz
A la par del crecimiento de la demanda, la transformación tecnológica está modificando los requerimientos de manufactura, proveeduría y producción automotriz. Los vehículos electrificados demandan componentes distintos a los utilizados en unidades de combustión interna, como baterías, motores eléctricos, sistemas de gestión de energía, conectores de alta tensión y materiales ligeros de alto desempeño.
Martín Pustilnick, cofundador y director general de MUNDI, señaló que la electrificación representa una oportunidad para la industria automotriz mexicana.
“La electromovilidad no es una amenaza para la industria automotriz mexicana, es su mayor oportunidad en décadas. México ya tiene la manufactura, la ubicación y el talento para ser un hub de electrificación para Norteamérica. Pero esa oportunidad requiere que los proveedores especializados inviertan en certificaciones globales, nuevas capacidades y procesos; todo ello en una realidad donde los ciclos de pago están extendiéndose hasta 180 días y el acceso al crédito para mantener la operación sigue siendo limitado”.
La evolución del mercado también se refleja en la aceptación de los consumidores. Según la Encuesta Nacional a Usuarios de Vehículos Eléctricos de la Electro Movilidad Asociación (EMA México), nueve de cada diez propietarios de vehículos eléctricos volverían a elegir una tecnología electrificada en su próxima compra. La satisfacción de los usuarios aumentó del 93% en 2025 al 95% en 2026.
El crecimiento de la electromovilidad se concentra principalmente en la Ciudad de México y el Estado de México, entidades que reúnen el 54% de las ventas electrificadas del país. Les siguen Nuevo León, Jalisco y Guanajuato, estados que también destacan por su presencia de proveedores y operaciones manufactureras vinculadas al sector automotriz.
El Estado de México encabezó la captación de inversión automotriz durante el primer trimestre de 2026 al atraer 235 millones de dólares mediante tres proyectos que generaron alrededor de 2,500 empleos, equivalente al 21.2% de la inversión nacional del sector. Por su parte, Nuevo León registró 186.5 millones de dólares en inversiones automotrices distribuidas en 12 proyectos activos.
Pustilnick señaló que estas entidades concentran actividades estratégicas para el desarrollo industrial del país.
“Ciudad de México, Estado de México y Nuevo León están impulsando sectores estratégicos para el país: automotriz, dispositivos médicos y componentes electrónicos. Las tres entidades demandan de cadenas de suministro robustas y proveedores capaces de cumplir con la demanda”.
Regionalización del T-MEC impulsa oportunidades para proveedores mexicanos
La reconfiguración de las cadenas de suministro también está vinculada a la revisión del T-MEC. Actualmente, el acuerdo establece que al menos 75% del contenido de los vehículos debe ser originario de América del Norte para acceder a beneficios arancelarios. Sin embargo, Estados Unidos ha planteado elevar ese requisito a 82%, además de exigir que una parte significativa del valor se produzca dentro de su territorio.
Ante este escenario, las armadoras, los proveedores Tier 1 y las empresas manufactureras han comenzado a regionalizar sus cadenas de suministro y a buscar nuevos socios dentro de México para fortalecer el contenido regional de sus productos.
“La señal más clara de que la industria está apostando por proveedores Tier 2 y Tier 3 en México es que las áreas de compras de los OEMs y Tier 1 están buscando activamente regionalizar su cadena de suministro, lo que representa una oportunidad histórica para las PyMEs mexicanas”, indicó Pustilnick.
La electromovilidad, el nearshoring y la revisión de las reglas comerciales en Norteamérica se perfilan así como factores que están redefiniendo la estructura productiva del sector automotriz mexicano y las oportunidades de integración para proveedores nacionales en los próximos años.