El comercio entre México y Estados Unidos atraviesa una etapa de transformación acelerada. Los ajustes arancelarios, la incertidumbre política y los cambios regulatorios han convertido las operaciones transfronterizas en un terreno donde la previsión y el conocimiento técnico son indispensables. Así lo analizan Luis H. Cantú, fundador de LPS International, y Jorge Torres, presidente de Interlink Trade Services, durante un nuevo episodio del podcast Resonant, centrado en los desafíos actuales del comercio internacional y la función crítica de los agentes aduanales.
“Nos levantamos todos los días pensando en aranceles, tarifas y nuevas regulaciones”, señaló Cantú al abrir la conversación. “Hay clientes con curiosidad, otros con preocupación, porque el entorno ya no es el mismo”.
El rol del agente aduanal ante un entorno cambiante
Torres, con más de 25 años de experiencia en operaciones aduanales, subrayó que el papel del agente aduanal en Estados Unidos se ha transformado radicalmente.
“Antes del 2018 la tramitología era repetitiva y el riesgo financiero bajo. Ahora, con los aranceles de la administración Trump y los cambios que siguieron, los importadores necesitan asesoría constante. Ya no somos solo tramitólogos; somos asesores en comercio y cumplimiento aduanero”, explicó.
También advirtió que la complejidad y velocidad con que se emiten nuevas disposiciones —“a veces de un viernes para aplicarse un lunes”— ha generado incertidumbre incluso dentro de la autoridad aduanera estadounidense.
“Las publicaciones presidenciales son ambiguas; lo que antes tomaba 90 días ahora se implementa en horas”, comentó Torres.
Riesgo, cumplimiento y corresponsabilidad
Uno de los temas más sensibles abordados fue la creciente carga de riesgo para las empresas importadoras. Los nuevos aranceles sobre productos con contenido de acero o aluminio (sección 232) han obligado a los importadores a calcular valores específicos por material y origen, muchas veces sin información suficiente.
“El problema no es solo pagar más, sino no saber cuánto pagar. Si no se tiene trazabilidad del valor de los componentes, se corre el riesgo de pagar aranceles sobre el valor total del producto”, alertó Torres.
Cantú reforzó la idea: “No se trata de dolo, sino de desconocimiento. Muchas empresas aún no cuentan con el soporte técnico ni con departamentos de comercio exterior preparados para analizar sus materiales, y eso las expone”.
Invertir en conocimiento: de gasto a estrategia
Ambos coincidieron en que la única respuesta sostenible es la profesionalización.
“Las compañías ya entendieron que necesitan invertir más en sus áreas de comercio exterior […] Antes se veía como un mal necesario; ahora es parte de las decisiones estratégicas”, dijo Torres.
Cantú agregó que muchas empresas buscan apoyo externo, pero la recomendación es tener una estructura interna sólida:
“No se trata de depender del agente aduanal. El importador es responsable ante la autoridad y debe demostrar cuidado razonable en cada operación. Un buen asesor puede guiar, pero la responsabilidad es de la empresa”.
De la globalización al proteccionismo
En su análisis, Torres describió el panorama actual como una “globalización 2.0”, donde los bloques regionales reemplazan a la apertura total del pasado. Asimismo, explicó que el gobierno estadounidense ha duplicado la recaudación arancelaria en los últimos años, por lo que es improbable que estas medidas desaparezcan.
“Entramos a una era de regionalismos y proteccionismo. Los aranceles llegaron para quedarse […]. Ya no veremos aranceles cero como antes. Lo que buscan las empresas no es pagar menos, sino tener certidumbre”, afirmó.
La volatilidad impide planificar a mediano plazo, por lo que las compañías deben anticiparse a distintos escenarios para reaccionar rápidamente ante nuevos ajustes.
El T-MEC frente a su revisión
Otro punto clave fue la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Según Torres, el enfoque actual parece más una renegociación que una simple revisión.
“Estados Unidos ya identificó más de 50 barreras no arancelarias en México, muchas relacionadas con burocracia, energía e inversión. Son temas que estarán en la mesa”, detalló.
Si bien la continuidad del tratado parece probable, el experto anticipa ajustes significativos y la posibilidad de acuerdos bilaterales.
“Podríamos ver tratados separados entre Estados Unidos y México, o Estados Unidos y Canadá. El proteccionismo seguirá marcando las reglas del juego”.
México ante una ventana de oportunidad
Pese al panorama incierto, ambos voceros coincidieron en que México atraviesa una oportunidad histórica gracias al nearshoring.
“El cumplimiento aduanero se está volviendo parte de la estrategia empresarial […] Las empresas evalúan su cadena de suministro según los costos arancelarios y la seguridad jurídica, y México puede capitalizarlo si fortalece sus procesos”, destacó Torres.
Cantú cerró la charla con una recomendación directa a los empresarios:
“Asesórense, inviertan en su departamento interno, no lo dejen a la suerte. El comercio exterior cambió, y navegar en estas aguas requiere preparación y estrategia”.