Entre 2018 y 2024, las exportaciones de China hacia Estados Unidos se redujeron un 18.5 %, abriendo una ventana de oportunidad para nuevos destinos manufactureros. México absorbió el 24 % de ese mercado, impulsado por su ubicación estratégica, el T-MEC y una ventaja arancelaria de más de 35 puntos sobre China, según la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
Sin embargo, esta nueva oleada de nearshoring, en su versión 2.0, no solo implica atraer inversión: también exige infraestructura eléctrica suficiente, confiable y competitiva. La energía se ha convertido en el factor determinante que puede acelerar —o frenar— el crecimiento industrial del país, y pone en juego la actual y favorable posición de México en el comercio mundial.
La falta de infraestructura: el nuevo cuello de botella
A pesar del dinamismo en la llegada de nuevas plantas y centros de manufactura, la capacidad eléctrica nacional no crece al mismo ritmo. En varios polos industriales, la falta de subestaciones y redes de distribución ha generado un fenómeno preocupante: los llamados “Dark Buildings”, naves completamente construidas, pero sin energía disponible para operar.
Este déficit no solo retrasa proyectos, sino que limita la competitividad.
Estrategias para energizar el crecimiento industrial
Ante esta realidad, los desarrolladores enfrentan una decisión estratégica:
- Esperar en las listas de conexión de la CFE, asumiendo tiempos inciertos y costos crecientes, o
- Actuar proactivamente, construyendo subestaciones privadas que les permitan asegurar suministro eléctrico, autonomía operativa y rentabilidad.
Cada vez más empresas optan por la segunda vía, acompañadas por integradores especializados que gestionan el proceso de manera integral —desde la ingeniería conceptual y permisos hasta la construcción y puesta en marcha— garantizando energía de calidad y disponibilidad continua.
La subestación como nuevo activo estratégico
Lejos de ser solo un gasto de infraestructura, la energía puede transformarse en una fuente de ingresos y valorización del activo industrial.
Gracias al Mercado Eléctrico Mayorista (MEM), los desarrolladores pueden financiar sus propias redes de alta tensión y obtener beneficios adicionales mediante:
- Venta o arrendamiento de capacidad eléctrica (kVA).
- Distribución y transmisión interna de energía.
- Comercialización de electricidad a tarifas más competitivas que las del suministro básico.
Este modelo convierte la infraestructura eléctrica en un activo rentable y sostenible, impulsando la independencia energética de los parques industriales.

Ventajas de operar en alta tensión
La conexión en alta tensión ofrece beneficios tangibles en costos, eficiencia y confiabilidad:
- Menores tarifas eléctricas por volumen y acceso directo al MEM.
- Mayor calidad y estabilidad en el suministro, a través de una red privada de distribución.
- Menor tasa de interrupciones y pérdidas en distribución.
- Infraestructura valorizable como activo privado o arrendable.
- Regulación de voltaje más precisa, ideal para procesos industriales sensibles.
Estas ventajas son clave para mantener la competitividad energética de los parques industriales ante la creciente demanda de manufactura avanzada y electromovilidad.
Nearshoring 2.0: sin energía, no hay reindustrialización
México se encuentra en el punto de inflexión de una nueva etapa industrial. La relocalización de empresas norteamericanas, europeas y asiáticas ofrece una oportunidad histórica para consolidar al país como el principal hub manufacturero de América, pero solo será posible si se garantiza energía suficiente, limpia y asequible.
Como lo resume Laurent Meulemans, presidente de Denali Energy Partners, el reto es claro: “Para capitalizar su portafolio inmobiliario, los desarrolladores industriales se deben apoyar de integradores con experiencia energética en estos modelos de negocio y con capacidad de resolver los retos financieros y técnicos”.
MÁS INFORMACIÓN:
Denali Energy Partners
539 W. Commerce St #254 Dallas, TX.
+ 1 956 391 8594