El sureste mexicano se perfila como la nueva frontera energética e industrial, gracias a proyectos estratégicos que combinan sostenibilidad, inversión social y cooperación público‑privada. Así lo subrayaron especialistas en el panel “Integración del sector energético en Norteamérica con enfoque ESG” de las Juntas Internacionales COPARMEX 2025.
Abraham Zamora, presidente de Sempra Infraestructura México, destacó la magnitud de las inversiones en la región: “Proyectos como los gasoductos en el sureste no solo garantizan seguridad energética, también transforman la vida de las comunidades al generar empleo, infraestructura y desarrollo social”.
Inversiones energéticas clave en el sureste
Uno de los ejemplos más mencionados fue el gasoducto Puerta al Sureste, diseñado para abastecer de gas natural a la región y respaldar la generación de energía limpia. “Este tipo de infraestructura permite duplicar la capacidad eléctrica de la península de Yucatán y, al mismo tiempo, reducir emisiones de carbono”, explicó Zamora.
El impacto trasciende lo energético. David Velasco, asesor de la Dirección General de la CFE, recordó que la estrategia nacional destinará más de 31 mil millones de dólares entre 2025 y 2030 a proyectos con enfoque ESG, que incluye modernización de hidroeléctricas, expansión de transmisión y programas sociales en comunidades vulnerables.
Impacto social y sostenibilidad ESG en la región
Rosanety Barrios Beltrán complementó: “El sureste de México debe dejar de ser un territorio históricamente rezagado y convertirse en un motor de crecimiento sostenible para el país”, y resaltó que el Plan México contempla 22 gigavatios (GW) de nueva capacidad eléctrica en este sexenio, con fuerte presencia de renovables.
Además, Indira Kempis enfatizó la dimensión social de esta transformación: “Cuando una comunidad recibe energía confiable y limpia, también recibe oportunidades de educación, salud y empleo; ese es el verdadero sentido de la transición energética con enfoque ESG”.
La visión común de los panelistas es clara: con inversiones estratégicas, el sureste no solo se integrará al desarrollo nacional, sino que también se convertirá en un pilar energético y social de la integración norteamericana.