La industria manufacturera en México mostró en 2024 una capacidad sostenida de generación de valor y fortalecimiento productivo, al registrar un incremento anual de 2.1% en el valor de los productos elaborados, que superó los 11 billones de pesos, así como un crecimiento de 3.2% en el valor de sus activos fijos, de acuerdo con la Encuesta Anual de la Industria Manufacturera (EAIM) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Estos resultados reflejan un sector que continúa invirtiendo en maquinaria, tecnología y capacidad productiva, al tiempo que elevó en 9% las remuneraciones medias anuales de su personal ocupado, consolidándose como uno de los motores clave de la economía nacional.
En términos de producción, el valor de los productos elaborados por las industrias manufactureras alcanzó 11 billones 12 mil 433 millones de pesos corrientes, lo que representó un crecimiento anual de 2.1% respecto a 2023. Este avance se acompañó de un incremento de 2.6% en los ingresos por suministro de bienes y servicios, que sumaron 12 billones 235 mil 578 millones de pesos, lo que refleja una recuperación en la demanda y en la actividad económica del sector durante el año.
Concentración productiva en subsectores estratégicos
El análisis por subsectores muestra una alta concentración del valor de la producción en actividades de alto contenido industrial. La fabricación de equipo de transporte se consolidó como el principal motor manufacturero del país, al aportar 32.6% del valor total de los productos elaborados. Le siguieron la industria alimentaria, con una participación de 16.4%, y la industria química, con 8.3%. En conjunto, estos tres subsectores representaron más de la mitad del valor de la producción manufacturera nacional, mientras que los 18 subsectores restantes contribuyeron con 42.7%, lo que mantuvo una estructura relativamente estable respecto a años previos.
Remuneraciones e inversión en la industria manufacturera
En materia de inversión productiva, la EAIM confirma que el sector manufacturero continuó fortaleciendo su base de capital. El valor de los activos fijos totales ascendió a 4 billones 189 mil 745 millones de pesos, con un crecimiento anual de 3.2%. La maquinaria y equipo de producción se mantuvieron como el componente más relevante, al concentrar 70% del total de los activos fijos, seguidos de los bienes inmuebles, con 22.1%. Esta composición evidencia una orientación clara hacia la modernización de procesos productivos y la capacidad instalada.
El documento también muestra avances relevantes en el rubro de remuneraciones. En 2024, las remuneraciones medias anuales por persona ocupada en la industria manufacturera se ubicaron en 274.3 mil pesos, lo que significó un incremento anual de 9%, con lo que acumuló dos años consecutivos de crecimiento cercano a doble dígito. Este comportamiento estuvo impulsado por subsectores con alta especialización, como industrias metálicas básicas, que registraron un aumento de 16.4%, así como la fabricación de equipo de computación, aparatos eléctricos y maquinaria y equipo, todos con incrementos superiores a 10%.
Participación de mujeres en la manufactura
Desde una perspectiva de composición del empleo, la EAIM señala que la participación de las mujeres en el sector manufacturero alcanzó 36.5% del personal ocupado total, mientras que los hombres representaron 63.5%. Esta distribución se mantuvo prácticamente estable entre 2022 y 2024, aunque el ligero incremento en la participación femenina durante el último año confirma una tendencia gradual hacia una mayor inclusión laboral en actividades industriales.
En conjunto, los resultados de la Encuesta Anual de la Industria Manufacturera 2024 muestran a un sector que, pese a ajustes en el nivel de empleo y horas trabajadas, avanzó en producción e inversión, así como en remuneraciones, lo que consolidó su relevancia dentro del aparato productivo nacional. La fortaleza de subsectores estratégicos, la modernización de activos fijos y la mejora en los ingresos laborales configuran un escenario en el que la manufactura continúa siendo uno de los principales soportes del crecimiento económico de México y un eje clave para su competitividad industrial en el mediano plazo.