Mientras Estados Unidos, enfrenta una reducción anual de su fuerza laboral, México se perfila como el socio clave para sostener la competitividad de América del Norte. Así lo destacaron expertos durante el panel “Haciendo negocios en Norteamérica: oportunidades, retos y alianzas estratégicas” de las Juntas Internacionales COPARMEX 2025.
Pedro Casas Alatriste, vicepresidente ejecutivo de la American Chamber of Commerce en México, subrayó la magnitud del reto demográfico en Estados Unidos: “La fuerza laboral de Estados Unidos se reduce en medio millón de personas cada año”. Esta tendencia abre una ventana de oportunidad para México, cuyo bono demográfico aún representa una ventaja.
Integración laboral y competitividad norteamericana
Casas señaló que la clave será impulsar una mayor integración laboral y de talento en la región: “El gran reto de Norteamérica es retomar la ambición de integración que hemos tenido en distintos momentos históricos y llevarla al siguiente nivel”.
Por su parte, Rafael García, vicepresidente de la Cámara de Comercio del Canadá en México, coincidió en que el desarrollo del capital humano mexicano será determinante para atraer inversión en sectores estratégicos como semiconductores, electromovilidad y energías renovables. “El talento no solamente se trata de retenerlo, también de traer de regreso a quienes han emigrado y pueden aportar a la transformación productiva de México”, enfatizó.
Formación dual y habilidades para nuevas inversiones
Los panelistas coincidieron en que la educación técnica y la capacitación especializada deben ser prioridad. COPARMEX promueve modelos como la formación dual, inspirada en la experiencia alemana, que conecta a estudiantes con empresas para asegurar que la oferta laboral responda a las necesidades de la industria.
Además, el nearshoring refuerza esta tendencia: la llegada de nuevas inversiones requiere perfiles con habilidades digitales, conocimiento de procesos industriales avanzados y competencias en sostenibilidad.
Con visión a futuro, el talento mexicano no solo permitirá sostener la reindustrialización norteamericana, sino que también garantizará que el país se posicione como motor de competitividad, innovación y desarrollo sostenible en la región.