En un contexto de reconfiguración global, el proteccionismo y el auge del nearshoring, México se ha convertido en el socio comercial número uno de Estados Unidos y tiene el potencial de ser el gran beneficiado de la reindustrialización norteamericana.
Durante la 50ª Convención Nacional de Index, el presidente del Grupo Prodensa, Emilio Cadena, indicó que México será confirmado como el país al que más exporta Estados Unidos, no solo en volumen sino en diversidad de sectores. “México es mercado número uno para el 75% de los sectores exportadores de Estados Unidos, en tecnología, servicios, automotriz, etcétera”.
México ha reforzado su integración comercial con su vecino del norte durante los últimos años. De hecho, datos del USTR indican que en 2024 EE. UU. importó bienes mexicanos por más de 505,500 millones de dólares. Un reporte de BBVA Research incluso señaló que “México solidificó su posición como el proveedor líder en el mercado estadounidense, superando a China”.
Cadena evaluó que México es un cliente tan importante de EE. UU. como proveedor, pues en los últimos cinco años el país aumentó sus importaciones al vecino en cerca de 150,000 millones de dólares, “lo que equivale a lo que China le compra a EE. UU.”.
“México le conviene a Estados Unidos, no nada más por lo que le mandamos, sino por lo que le compramos”, afirmó Cadena.
Este cambio de paradigma —pasar de ser visto como un destino de exportación barata a un socio integral de comercio bilateral— es, según Cadena, una de las transformaciones más trascendentales que ha experimentado la manufactura mexicana en su historia contemporánea.
Impacto del nearshoring en la integración México–EE. UU.
Para respaldar ese nuevo rol, Cadena señaló que México ha experimentado una auténtica explosión en la demanda de espacios industriales.
“Pasamos de arrendar 30 millones de pies cuadrados al año a casi 70 millones”, explicó. Esa expansión, dijo, resulta más reveladora que la inversión extranjera directa, ya que refleja el desplazamiento y la escala real de la actividad manufacturera, incluso cuando no toda la inversión aparece formalmente en los registros de IED.
Cadena admitió que el crecimiento no ha sido homogéneo; algunos productos y procesos han sido seleccionados o favorecidos, mientras otros quedaron rezagados. Aun así, afirmó que México ha captado una porción importante de la relocalización industrial global.
“Muchos corporativos estadounidenses reubican su producción hacia México para buscar estabilidad frente a riesgos geopolíticos. En esa curva roja (de costos), México ganó, incluso si China sigue siendo una potencia incomparable”.
Sin embargo, ese éxito aún no se traduce de forma uniforme; el desempeño de las empresas IMMEX —en empleo, operación, localización— muestra brechas que Cadena advirtió que requieren atención urgente.
Retos y prioridades para la agenda 2026 del T-MEC
En un momento en que la relación comercial con EE. UU. parece consolidarse, múltiples frentes pueden afectar esa ventaja:
- Aranceles y barreras no arancelarias
El dirigente señaló que una mala aplicación de tarifas o reglas de origen podría castigar a industrias que dependen de insumos globales, como dispositivos médicos o electrónicos. “Si ponemos un arancel al litro electrónico importado de Asia sin considerar cómo México produce componentes, nos damos un balazo en el pie”. En la coyuntura actual, EE. UU. considera aumentar su protección al acero, lo cual podría golpear no solo la industria siderúrgica mexicana, sino todas las cadenas que dependen de esos insumos. - Reglas de origen más exigentes
Cadena anticipó que los negociadores estadounidenses podrían endurecer las reglas del tratado automotriz para exigir componentes producidos en EE. UU. o con mayores porcentajes locales. Ese escenario implicaría una presión directa al contenido nacional mexicano, por lo que México deberá fortalecer su base de proveedores. - Tramitología y facilitación comercial interna
Aun con ventajas externas, México no puede ser complaciente; la lentitud regulatoria, los permisos, la infraestructura eléctrica y la seguridad interna pueden erosionar la ventaja competitiva. “Depende de nosotros capitalizar esta oportunidad”. - Ética, compliance y legitimidad industrial
Cadena exhortó a la industria a reforzar su ética. “Muchas empresas —dijo— deben mejorar en compliance: auditorías, IVA, comercio exterior”. Si bien no acusó a la mayoría, sostuvo que una mala práctica aislada puede dañar al sector completo.
Tal como el petróleo fue motor económico en su momento, la manufactura exportadora puede transformarse en el nuevo eje estratégico del país. Pero para eso, la industria debe “gritar”, posicionarse políticamente, exigir atención y reconocimiento.
“El error no es de quien no escucha; el error puede ser de quien no grita. Solo hay 3,700 empresas IMMEX certificadas en México, somos la gallina de los huevos de oro, pero solo hay 3,700 huevos”.
La manufactura mexicana ha dado un salto en sofisticación, escala y relevancia geoestratégica. Pero sin un proyecto común, sin defensa institucional y sin impulsar la proveeduría nacional, esa ventaja puede ser fugaz.
Entre los retos que surgen:
• Elevar la competitividad de las empresas locales dentro de las cadenas globales
• Fortalecer la infraestructura (energía, logística, permisos) para sostener la expansión industrial
• Negociar de forma hábil ante EE. UU. las nuevas reglas del T-MEC en 2026
• Fortalecer compliance y estándares éticos para evitar escándalos que perjudiquen al sector
• Impulsar una comunicación estratégica nacional que posicione a la manufactura como motor central del México del siglo XXI.
Si México logra capitalizar la posición de proveedor y cliente principal de EE. UU., si fortalece sus reglas internas y no pierde el paso en productividad e innovación, puede convertir este momento histórico en un trampolín para una era industrial más robusta, inclusiva y soberana.