Para una industria en crecimiento, cada nueva inversión y cada empleo también implican nuevos desplazamientos. Entre 2015 y 2025, la población de Nuevo León pasó de 5 a 6 millones de habitantes, mientras que el parque vehicular aumentó de 2 a 3.4 millones de automóviles, un desfase que coloca a la movilidad como uno de los retos para mantener el dinamismo económico del estado.
Este crecimiento coloca a Nuevo León ante un nuevo reto: adaptar la manera en que se mueve su población para mantener el dinamismo económico que lo ha convertido en uno de los principales polos industriales de México. Este planteamiento fue el eje del foro Horarios Escalonados, donde autoridades estatales, representantes del sector educativo, organismos empresariales y especialistas analizaron alternativas para hacer más eficiente la movilidad, desde el escalonamiento de horarios hasta nuevas formas de aprovechar el transporte existente.
El parque vehicular crece 3.5 veces más rápido que la población
Entre 2015 y 2025, la población de Nuevo León pasó de 5 a 6 millones de habitantes, un incremento del 20%. Sin embargo, en ese mismo periodo, el parque vehicular creció un 70%, al pasar de 2 a 3.4 millones de automóviles. En términos prácticos, el número de autos creció a un ritmo 3.5 veces mayor que la población.
El dinamismo económico también mantiene la llegada de población de otras entidades, atraída por las oportunidades laborales que ofrece Nuevo León.
Para el gobernador Samuel García, el reto no se limita a construir más infraestructura, sino a aprovechar mejor la que existe y encontrar nuevas formas de organizar los desplazamientos. Durante el foro, señaló que el crecimiento económico del estado también ha incrementado la demanda sobre su sistema de movilidad, por lo que la respuesta requiere una participación activa del gobierno y una visión compartida entre los distintos sectores.
Hernán Villarreal, secretario de Movilidad y Planeación Urbana, explicó que la estrategia estatal contempla incrementar la oferta de transporte público mediante la expansión de la red de Metro y TransMetro, además de otras acciones para mejorar el funcionamiento del sistema. El objetivo es recuperar usuarios para el transporte colectivo y ofrecer alternativas que permitan reducir la dependencia del automóvil.
Sin embargo, la infraestructura representa solo una parte de la solución. Para Villarreal, la forma en que se distribuyen los viajes durante el día también determina la presión que recibe la red vial.
“De nada sirve tener toda la oferta de transporte disponible si todos salimos al mismo tiempo”, señaló Villarreal.
Por ello, el estado busca impulsar medidas como los horarios escalonados, el trabajo remoto y el transporte compartido, con la intención de distribuir la demanda y aprovechar mejor la capacidad existente. El carpool ya cuenta con experiencias en espacios como la Torre Administrativa y algunas instituciones educativas. La lógica es incrementar el número de personas que viajan en cada automóvil para reducir la cantidad de vehículos que necesitan utilizar las vialidades.
De acuerdo con Villarreal, el promedio histórico de ocupantes por automóvil ronda 1.2 personas. Llevarlo a 1.5 o 1.6 permitiría aumentar de manera importante la capacidad efectiva de las vialidades sin necesidad de construir nuevas vías.
Para las empresas, esta parte de la estrategia abre un espacio de acción concreto. La organización de horarios de entrada y salida, los esquemas de trabajo remoto y las alternativas de transporte compartido pueden contribuir a distribuir los desplazamientos de sus colaboradores fuera de los periodos de mayor demanda.
Escuelas deberán implementar programas de movilidad
La coordinación también alcanza al sector educativo, particularmente a las zonas metropolitanas donde la concentración de planteles genera flujos importantes de vehículos durante los horarios de entrada y salida. A partir de esta problemática, la Secretaría de Educación trabajó con colegios de diferentes sectores para identificar alternativas que respondieran a las condiciones particulares de cada institución.
Juan Paura, secretario de Educación, explicó que este trabajo con los colegios permitió avanzar de manera conjunta en una política de movilidad escolar que posteriormente quedó incorporada a la Ley de Educación. Con ello, tanto escuelas públicas como privadas tienen la obligación de implementar programas que ayuden a ordenar los desplazamientos que generan.
Las bases de movilidad escolar ya fueron publicadas y establecen los elementos que cada institución deberá considerar para diseñar su propio programa, entre ellos las rutas, los radios de aplicación, los casos de excepción y las alternativas de transporte compartido. La intención es que las medidas respondan a la realidad de cada plantel, ya que las condiciones de acceso no son las mismas en una escuela ubicada en Cumbres o Valle Oriente que en otra con mayor conectividad de transporte público.
La implementación será gradual. De acuerdo con la Secretaría de Educación, las escuelas cuentan con un periodo para adaptar sus programas a las bases publicadas, mientras que su aplicación podrá desarrollarse por fases, de acuerdo con las características y necesidades de cada institución.
El debate sobre movilidad deja una tarea que va más allá de ampliar la infraestructura: encontrar nuevas formas de hacer compatible el crecimiento de Nuevo León con la manera en que diariamente se desplazan millones de personas.
Para una economía que busca atraer inversión, talento y empleos, mejorar esa dinámica será parte de las condiciones que permitan sostener su expansión.
“Nuestras decisiones individuales dejan de ser individuales y se convierten en un común denominador”, concluyó la secretaria de Economía, Betsabé Rocha.