La industria mexicana se encuentra en un punto crítico donde debe producir más, operar con mayor continuidad y reducir su huella ambiental. La urgencia es evidente al observar las cifras de la Agencia Internacional de Energía, que indican que el consumo eléctrico del país aumentó más de 240% en tres décadas, al pasar de 99.5 TWh en 1990 a 338.4 TWh en 2021. Ante este escenario, la búsqueda de soluciones para impulsar la descarbonización industrial, fortalecer la eficiencia energética y garantizar la continuidad operativa se ha convertido en una prioridad.
En este contexto, para los sectores donde la energía es crítica para mantener procesos activos, la descarbonización, la gestión energética y la reducción de emisiones han dejado de depender únicamente de consumir menos electricidad y comienzan a requerir una administración más inteligente, flexible y eficiente de la energía.
Microrredes como alternativa para fortalecer la resiliencia energética
Es por ello que las microrredes, la resiliencia energética y la eficiencia operativa comienzan a posicionarse como una alternativa relevante para empresas que necesitan reducir emisiones y fortalecer su desempeño energético. A diferencia de un esquema tradicional, estas soluciones permiten operar como una red eléctrica local capaz de integrar generación, almacenamiento y administración de energía en una misma instalación.
Básicamente, una microrred, el almacenamiento energético y la generación distribuida permiten que una planta, complejo industrial, centro logístico o instalación crítica produzca parte de su propia energía, la almacene y la utilice de acuerdo con sus necesidades. Además, puede funcionar conectada a la red eléctrica o en modo independiente, también conocido como modo isla, para mantener la operación ante interrupciones o variaciones en el suministro.
Este modelo funciona como respuesta para empresas que requieren mayor control sobre su consumo energético. Las microrredes, las energías renovables y los sistemas de baterías pueden ayudar a optimizar el uso de energía, reducir pérdidas e incorporar fuentes renovables como paneles solares, permitiendo aprovechar mejor la energía disponible y disminuir la dependencia de esquemas únicos de suministro.
En industrias donde una interrupción eléctrica puede provocar pérdidas operativas, retrasos o afectaciones a la producción, contar con este tipo de infraestructura puede marcar una diferencia importante al ofrecer mayor control energético, respaldo operativo y capacidad de respuesta. Si bien las microrredes no sustituyen la necesidad de una red eléctrica robusta, sí pueden complementar la infraestructura existente y fortalecer la operación de sitios estratégicos.
“Hoy las empresas necesitan mayor control sobre cómo generan, almacenan y consumen energía. Soluciones como EcoStruxure Microgrid Operation permiten conectar, monitorear y optimizar recursos energéticos distribuidos, lo que contribuye a fortalecer la continuidad operativa, la eficiencia y la descarbonización de las operaciones”, señaló Daniela Rivas, vp de Power Products/Systems de Schneider Electric México y Centroamérica.
La aplicación de estos componentes puede ser relevante para distintos tipos de usuarios, desde instalaciones industriales, centros logísticos e infraestructura crítica, hasta aeropuertos, bases operativas, gobiernos municipales o espacios con acceso limitado a energía. Al acercar la generación y la gestión energética al punto donde se consume, estas organizaciones pueden tener mayor visibilidad sobre su operación y responder con más flexibilidad a sus necesidades reales de energía.
Cómo las microrredes contribuyen a la descarbonización industrial
Para la descarbonización industrial, la digitalización energética y la gestión activa de la energía, el valor de las microrredes radica en que permiten pasar de un consumo pasivo a una administración más eficiente de los recursos energéticos. Gracias a recursos energéticos distribuidos, almacenamiento y herramientas digitales, las empresas pueden monitorear su desempeño energético, anticipar necesidades de demanda y tomar decisiones más precisas sobre cuándo consumir, almacenar o distribuir energía.
Para las empresas, la descarbonización, la electrificación y la digitalización no dependen de una sola tecnología, sino de la capacidad de combinar distintas estrategias para administrar mejor la energía. En este contexto, las microrredes funcionan como una herramienta práctica para reducir emisiones sin frenar la productividad, manteniendo al mismo tiempo la continuidad operativa y un mayor control sobre los recursos energéticos.