La reciente Orden Ejecutiva 14411 de Estados Unidos eleva las exigencias sobre el origen de las mercancías que cruzan la frontera norte, mientras COMCE Noreste sostiene que el crecimiento de las importaciones de componentes asiáticos responde a la expansión de la manufactura avanzada en México y no a esquemas de triangulación o evasión de impuestos.
La inquietud en Washington radica en verificar que los insumos provenientes de países sin tratado comercial paguen los aranceles correspondientes o demuestren una transformación real antes de ingresar al mercado de Estados Unidos.
En conferencia de prensa, COMCE Noreste presentó datos de su reporte de comercio exterior para ilustrar esta dinámica. Un ejemplo es el aumento del 233% en las importaciones provenientes de Taiwán, enfocadas principalmente en circuitos integrados, componentes electrónicos y equipos de telecomunicaciones.
Firmas globales como TSMC, Foxconn, Pegatron y Wistron, instaladas en entidades como Jalisco y Chihuahua, importan estos insumos bajo el programa IMMEX para ensamblar servidores, data centers e infraestructura destinada a tecnologías de inteligencia artificial que posteriormente se exportan a Estados Unidos.
Integración industrial frente a las reglas de origen
Javier Cendejas, presidente de COMCE Noreste, detalló que el aumento en la llegada de componentes asiáticos responde a un cambio estructural en el modelo manufacturero del país. Lejos de constituir un esquema irregular de triangulación, el volumen de importaciones refleja la aceleración operativa de la planta industrial mexicana, que ha evolucionado del ensamblaje básico hacia procesos de mayor complejidad e integración tecnológica.
“Importamos más porque estamos exportando más. Hay una menor participación de productos provenientes de China en México: las importaciones redujeron su porcentaje de participación de un 20% a un 17%. Exportamos más que nunca, pero requerimos incorporar valor; ese es el tema central”, dijo.
Por su parte, Andrés Franco, director general de COMCE Noreste, profundizó en los patrones de consumo industrial y la demanda del mercado estadounidense, al señalar que los insumos provenientes de Asia son la materia prima indispensable para abastecer cadenas de valor estratégicas.
El directivo enfatizó que la fiscalización aduanal debe enfocarse en blindar la trazabilidad operativa y no en asumir prácticas ilícitas donde existe una verdadera integración tecnológica.
“Importamos más semiconductores y circuitos integrados porque estamos exportando más servidores, data centers, laptops y celulares. El 83% de lo que exportamos a Estados Unidos depende de estos componentes. No se trata de un arancel impuesto, sino de acciones para fortalecer la cadena de suministro y detectar prácticas de transbordo”, aseguró.
Para responder a las exigencias de la nueva orden ejecutiva y mitigar riesgos de demoras operativas en los cruces fronterizos, el organismo exhortó al sector exportador a reforzar la Manifestación de Valor en colaboración directa con sus agentes aduanales, además de acelerar los trámites para obtener certificaciones de seguridad en cadena de suministro como C-TPAT y OEA.
Trazabilidad aduanera ante las exigencias del T-MEC
Para cumplir con las reglas del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el organismo subrayó la necesidad de utilizar herramientas digitales que comprueben el cambio de fracción arancelaria o el valor agregado en México.
También señaló que las empresas deben trabajar de la mano con los agentes aduanales para revisar la clasificación de las mercancías y realizar auditorías preventivas antes de exportar.
El balance del comercio bilateral demuestra la fuerza de esta integración: mientras el intercambio directo entre China y Estados Unidos cayó 131%, el comercio entre México y la economía estadounidense creció 31%, concentrando el 83% de las exportaciones mexicanas.
Para COMCE Noreste, el reto no es frenar la compra de insumos de alta tecnología, sino respaldar cada embarque con la documentación y la trazabilidad que exigen las aduanas para consolidar a México como un proveedor confiable en Norteamérica.