La industria aeroespacial enfrenta la transformación más profunda en décadas y México busca posicionarse como un actor estratégico en la nueva configuración global del sector. Así lo plantean Eliseo Llamazares, socio líder de Aviación y Turismo, y Mario Hernández, socio líder del segmento IMMEX de KPMG México, quienes advierten que el entorno actual obliga a redefinir la competitividad de la industria.
De acuerdo con los especialistas, el sector atraviesa un punto de inflexión comparable con la adopción masiva de materiales compuestos en los años noventa o la llegada de la aviónica digital. “La industria aeroespacial atraviesa el momento de transformación más profundo desde la incorporación masiva de materiales compuestos en la década de 1990 o incluso ante la llegada de la aviónica digital”.
Nuevas reglas económicas, tensiones geopolíticas, presión en las cadenas de suministro y la incorporación de tecnologías emergentes reconfiguran el mapa global. Frente a ello, México no solo mantiene su posición como hub de manufactura avanzada, sino que puede ampliar su participación en la cadena de valor si ejecuta cuatro acciones estratégicas.
Integración regional y T-MEC en la cadena aeroespacial
Uno de los ejes centrales es la integración regional de la cadena de suministro aeroespacial en Norteamérica, particularmente bajo el marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). La pandemia, la inflación global, el aumento en la demanda de aeronaves y las tensiones comerciales evidenciaron la vulnerabilidad de las cadenas globales.
“México sigue siendo uno de los principales aliados de Estados Unidos y Canadá, por lo que ante el panorama geopolítico global, esto debería representar una ventaja competitiva”, afirmaron los directivos. La relocalización de operaciones y el impulso al nearshoring abren una ventana para fortalecer la proveeduría regional y reducir dependencias externas.
OEM, MRO y sostenibilidad: claves del nuevo ciclo aeroespacial
Otro frente clave es la estabilización de las empresas fabricantes de equipos originales (OEM), cuya producción se ha visto afectada por retrasos globales, escasez de personal calificado y cuellos de botella en componentes críticos.
Las OEM, explican, deben consolidar sus cadenas de suministro, elevar estándares regulatorios y de sostenibilidad, e incorporar tecnologías como la inteligencia artificial sin comprometer la operación. “México puede ser parte de la solución, al contar con capital humano calificado, lo que convierte al país en una plataforma para la implementación de nuevas tecnologías”, sostienen.
El mantenimiento, reparación y overhaul (MRO) se ha convertido en un pilar ante los retrasos en la entrega de aeronaves nuevas. La mayor utilización de las flotas actuales incrementa la demanda de servicios, mientras la falta de componentes y técnicos especializados presiona los tiempos de entrega.
“El retraso en la entrega de aeronaves hace que los aviones existentes vuelen más horas o ciclos y, por ende, requieran de más servicios de mantenimiento y restauración”, detallan. México, agregan, cuenta con capacidades relevantes en MRO que pueden ampliarse para atender tanto al mercado nacional como al internacional.
La sostenibilidad es otro de los grandes desafíos. El uso de combustible sostenible de aviación (SAF), la innovación en motores y materiales, la reducción de emisiones industriales y la adopción de esquemas de economía circular forman parte de la agenda prioritaria.
“México, al igual que muchos países de América Latina, tiene una abundante materia prima para producir biocombustibles para la aviación (Bio-SAF), así como para generar suficiente energía limpia”, subrayan. Esto coloca al país en una etapa en la que no solo fabrica, sino que puede diseñar, innovar, reparar e integrar soluciones dentro de la industria regional.
Para los socios de KPMG México, el reto no es menor: se trata de insertarse en la maquinaria aeroespacial de Norteamérica con una visión sostenible y de largo plazo, aprovechar la integración regional con Estados Unidos y Canadá y consolidar una posición de liderazgo en la siguiente fase del desarrollo aeronáutico.