La disponibilidad de energía eléctrica, el acceso al agua y la rapidez de los procesos regulatorios serán determinantes para que México aproveche el auge de los centros de datos impulsados por la inteligencia artificial (IA). Aunque el país cuenta con ventajas competitivas frente a otros mercados de América Latina, la infraestructura energética deberá avanzar al mismo ritmo que la nueva demanda digital para evitar retrasos en proyectos multimillonarios.
La carrera global por desarrollar infraestructura para IA está redefiniendo las prioridades de los sistemas eléctricos. A medida que los centros de datos aumentan en tamaño, capacidad de procesamiento y consumo energético, la disponibilidad de electricidad se perfila como uno de los factores que determinarán qué países podrán capitalizar esta nueva ola de inversiones.
En este escenario, México se encuentra en una posición privilegiada. Su cercanía con Estados Unidos, la disponibilidad de gas natural, su base industrial y el crecimiento de la economía digital lo colocan entre los mercados con mayor potencial para atraer proyectos de centros de datos en América Latina. Sin embargo, esa oportunidad dependerá de la capacidad para desarrollar infraestructura energética con la misma velocidad que evolucionan estos proyectos.
Así lo señala el estudio “Más allá de la Red: Construyendo el Sistema de Energía para la IA en las Américas”, elaborado por Wärtsilä, empresa especializada en soluciones energéticas para los sectores de energía y centros de datos. El análisis advierte que el principal riesgo para la expansión de la inteligencia artificial no será la demanda tecnológica, sino la dificultad para suministrar energía de forma confiable y oportuna.
La compañía denomina este fenómeno “speed to powerless”, un concepto que describe el riesgo de desarrollar infraestructura digital más rápido de lo que pueden crecer los sistemas eléctricos que la abastecen.
El estudio, basado en información del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, la Agencia Internacional de la Energía (IEA) y organismos nacionales de planificación energética, identifica que las largas filas de interconexión, las restricciones en las redes de transmisión, los retrasos regulatorios y los tiempos de entrega de equipos podrían convertirse en los principales obstáculos para el desarrollo de centros de datos en Estados Unidos, Brasil, México, Chile y Argentina.
Energía, agua y permisos definirán el crecimiento de los centros de datos
En entrevista con Mexico Industry, Óscar Jiménez, Energy Business Director de Wärtsilä Central Region, explicó que el desafío para México no radica en la ausencia de recursos energéticos, sino en lograr que la infraestructura eléctrica evolucione al mismo ritmo que las inversiones.
“Más que un problema, lo vemos como un desafío. La velocidad con la que avanzan los proyectos de centros de datos no necesariamente coincide con la velocidad con la que la infraestructura eléctrica puede adaptarse para atender esa demanda”.
El directivo explicó que actualmente un centro de datos puede desarrollarse en aproximadamente dos años, mientras que la expansión de redes de transmisión, subestaciones o nuevas capacidades de generación eléctrica suele requerir periodos considerablemente más largos.
Esta diferencia de tiempos genera una brecha que, de no atenderse, podría retrasar inversiones estratégicas para el país. “El desafío consiste en disminuir esa brecha para que la energía esté disponible cuando los proyectos la necesiten y puedan desarrollarse en tiempo y forma”.
Uno de los principales mensajes del estudio es que la solución no consiste en reemplazar la infraestructura eléctrica existente, sino en complementarla mediante nuevos esquemas de generación de energía que respondan al crecimiento de los centros de datos.
Jiménez explicó que la red nacional continuará siendo la columna vertebral del sistema eléctrico mexicano; sin embargo, será necesario incorporar proyectos de generación en sitio y soluciones adicionales que permitan atender los polos donde se concentra el crecimiento de la infraestructura digital.
“Más que replantear el modelo eléctrico, debemos complementarlo. La infraestructura actual seguirá siendo fundamental, pero necesitamos generación adicional que acompañe el desarrollo de estos proyectos”.
Bajo esta visión, la generación distribuida, el autoconsumo y los proyectos de generación in situ permitirán reducir los tiempos de conexión y ofrecer mayor flexibilidad mientras continúan las inversiones en transmisión eléctrica.
Querétaro se ha consolidado como el principal polo de centros de datos en México gracias a su ubicación estratégica y conectividad. Sin embargo, el crecimiento acelerado también ha evidenciado nuevos retos para la infraestructura.
Jiménez explicó que, además de la disponibilidad de electricidad, existe un factor que comienza a cobrar cada vez mayor relevancia: el agua y su disponibilidad para el funcionamiento de estos proyectos tecnológicos.
“Cuando hablamos de estos proyectos no solo debemos pensar en electricidad. También debemos considerar la disponibilidad del recurso hídrico, el combustible y la tecnología que se utilizará para generar esa energía”.
El estudio coincide con esta visión y señala que tanto México como algunas regiones de Estados Unidos enfrentan condiciones de estrés hídrico que limitan las tecnologías energéticas disponibles, especialmente aquellas que requieren grandes volúmenes de agua para refrigeración.
Por ello, Wärtsilä considera que las futuras inversiones deberán evaluar simultáneamente la disponibilidad de electricidad, agua y combustibles para garantizar la viabilidad de largo plazo de los proyectos.
Uno de los conceptos centrales del análisis es el denominado “speed to powerless”. Jiménez explicó que este término hace referencia al riesgo de priorizar únicamente la rapidez para obtener energía sin desarrollar una estrategia sólida para las próximas décadas.
“Puedes resolver una necesidad inmediata, pero si no existe una planeación adecuada, esa solución deja de ser sostenible cuando el proyecto comienza a crecer”.
A diferencia de otras inversiones industriales, un centro de datos está diseñado para operar durante varias décadas. Por ello, desde su concepción debe considerar futuras expansiones, disponibilidad de agua, escalabilidad de la generación eléctrica, redundancia de sistemas y confiabilidad del suministro.
“Estos no son proyectos temporales. Estamos hablando de infraestructura que operará durante muchos años, por lo que la planeación energética debe construirse pensando en el largo plazo”.
Modelos híbridos y generación modular acelerarán nuevas inversiones
Para reducir los tiempos de conexión sin comprometer la confiabilidad del suministro, Wärtsilä prevé un crecimiento acelerado de los modelos híbridos de generación para atender la demanda de los centros de datos.
Estos esquemas combinan el suministro proveniente de la red eléctrica con generación local, fuentes renovables y sistemas de respaldo que permiten responder con mayor rapidez a la demanda energética.
Jiménez señaló que esta tendencia ya puede observarse en Estados Unidos. “Incluso en un mercado desarrollado como Estados Unidos, la infraestructura eléctrica no está creciendo al ritmo que avanzan los centros de datos. Esa misma situación la veremos con mayor intensidad en nuestros países”.
En ese sentido, aseguró que los modelos híbridos serán uno de los principales mecanismos para cerrar la brecha entre la velocidad de construcción de nuevos centros de datos y la disponibilidad de energía.
Desde la perspectiva tecnológica de Wärtsilä, la generación mediante motores reciprocantes de combustión interna (RICE) ofrece ventajas importantes para este nuevo mercado energético.
El estudio compara esta tecnología con turbinas de gas aeroderivadas y concluye que los motores RICE pueden ofrecer un costo nivelado de generación aproximadamente 25% menor durante un horizonte de 20 años, además de requerir un consumo significativamente menor de agua y mantener su capacidad incluso bajo temperaturas extremas.
Jiménez explicó que otra de sus ventajas consiste en su carácter modular, que permite ampliar la capacidad instalada conforme aumenta la demanda energética del centro de datos.
“La modularidad permite instalar capacidad conforme crece la demanda del proyecto. Si en algunos años el centro de datos necesita expandirse, la infraestructura también puede hacerlo de manera sencilla y manteniendo altos niveles de confiabilidad”.
Además, destacó que estos sistemas pueden integrarse con energías renovables, reduciendo emisiones y facilitando el cumplimiento de objetivos de descarbonización.
Aunque actualmente la mayor atención se concentra en los centros de datos, Jiménez afirmó que una infraestructura energética flexible beneficiará a múltiples industrias mexicanas.
Entre ellas mencionó la manufactura avanzada, la industria automotriz, la minería, el ensamblaje de vehículos y diversas comunidades alejadas de las redes de transmisión.
Explicó que muchas nuevas plantas industriales se ubican en regiones donde la infraestructura eléctrica aún no tiene la capacidad suficiente para abastecer grandes consumos desde el primer día de operación.
En estos casos, la generación en sitio puede acelerar la entrada en funcionamiento de nuevas inversiones mientras continúan desarrollándose las redes de transmisión.
“Muchas veces el reto no es únicamente generar electricidad. La línea de transmisión simplemente no está cerca del proyecto. Ahí es donde este tipo de soluciones energéticas puede marcar la diferencia”.
El directivo consideró que el crecimiento de la electromovilidad también incrementará la demanda de soluciones energéticas flexibles para atender nuevas plantas de la industria automotriz.
Señaló que nuevas plantas de ensamblaje de vehículos eléctricos requerirán una infraestructura eléctrica robusta desde sus primeras etapas de operación, particularmente en regiones donde la red todavía presenta limitaciones.
En este contexto, Wärtsilä ofrece proyectos llave en mano que incluyen
ingeniería, construcción, obra civil, instalación, conexión a la red y puesta en marcha de plantas de generación eléctrica. “En México no solamente suministramos la tecnología; también desarrollamos el proyecto completo, desde la ingeniería hasta su entrada en operación”.
Jiménez reconoció que el Gobierno mexicano ha comenzado a implementar medidas para agilizar el desarrollo del sector energético y facilitar la ejecución de nuevos proyectos.
No obstante, consideró que los procesos regulatorios y de permisos seguirán siendo factores determinantes para acelerar nuevas inversiones. “Los procesos de permisología son fundamentales. Mientras más ágiles sean, más rápido podrán desarrollarse los proyectos que requiere el país”.
A su juicio, la coordinación entre autoridades, empresas tecnológicas, desarrolladores e inversionistas permitirá reducir tiempos y fortalecer la competitividad de México frente a otros mercados.
Pese a los desafíos, Wärtsilä considera que México continúa siendo el mercado con mayor potencial de América Latina para el desarrollo de infraestructura vinculada con la inteligencia artificial.
Jiménez destacó tres factores que respaldan esa posición: la cercanía geográfica con Estados Unidos, la disponibilidad de gas natural y la dimensión del mercado mexicano.
A ello se suma una infraestructura de generación térmica más desarrollada que la de otros países de la región, lo que representa una ventaja competitiva para responder a la creciente demanda energética.
“Muchos inversionistas ya ven a México como uno de los mercados más atractivos para desarrollar centros de datos. El país tiene todos los ingredientes para convertirse en un protagonista regional”.
Como parte de esta apuesta, Wärtsilä ha incrementado su presencia en México durante los últimos años y ha ampliado sus capacidades para atender proyectos de generación eléctrica.
Actualmente opera cerca de 1.5 GW de capacidad instalada, prácticamente el doble de la que tenía hace tres años, además de mantener operaciones en Nuevo León, Chihuahua, Baja California y Ciudad de México.
El crecimiento también ha estado acompañado por la expansión de su equipo de ingeniería. Jiménez destacó que desde México no solo se atienden proyectos nacionales, sino que profesionales mexicanos brindan soporte técnico a operaciones en Estados Unidos y América Latina.
“Hay muchísimo talento en México. Contamos con universidades de alto nivel y personal altamente capacitado que hoy participa en proyectos para distintos mercados de la región”.
Finalmente, el directivo concluyó que la oportunidad para México requerirá una visión de largo plazo que combine infraestructura eléctrica, innovación tecnológica y coordinación público-privada.
“El país tiene todos los elementos para consolidarse como un polo estratégico para la inteligencia artificial. Ahora el reto es asegurar que la infraestructura energética avance al mismo ritmo que esa oportunidad”, concluyó Óscar Jiménez, Energy Business Director de Wärtsilä Central Region.
ingeniería, construcción, obra civil, instalación, conexión a la red y puesta en marcha de plantas de generación eléctrica. “En México no solamente suministramos la tecnología; también desarrollamos el proyecto completo, desde la ingeniería hasta su entrada en operación”.