La economía mexicana enfrentará un segundo semestre de alta incertidumbre, en el que la revisión del T-MEC, la política comercial estadounidense y la evolución de las tasas de interés serán los principales factores que determinarán el comportamiento del tipo de cambio, la inversión y el crecimiento económico, advirtió Banco BASE.
Durante la presentación del estudio “Perspectivas Económicas 1er. semestre del 2026”, Guillermo Mateos, director de Desarrollo de Negocios FX y Derivados de Banco BASE, señaló que el escenario actual obligará a las empresas a fortalecer sus estrategias de administración de riesgos ante una mayor volatilidad.
“El foco de la incertidumbre se centra en la renovación del T-MEC, el arranque formal del camino hacia las elecciones intermedias en Estados Unidos y el entorno geopolítico global. Todos estos factores seguirán marcando el comportamiento del tipo de cambio y de las tasas de interés”.
Como reflejo de esta mayor cautela, el directivo informó que durante el primer semestre de 2026 el número de empresas que utilizan instrumentos derivados para protegerse de riesgos cambiarios y de tasas de interés aumentó 15%, lo que evidencia una estrategia más preventiva por parte del sector corporativo.
“Las empresas están tomando un papel mucho más proactivo para proteger sus balances y estados de resultados frente a la volatilidad que se espera para los próximos meses”.
La inversión productiva puede fortalecer el crecimiento económico de México
Por su parte, Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Banco BASE, advirtió que, aunque la Inversión Extranjera Directa (IED) continúa registrando niveles récord, su composición refleja un problema estructural.
Explicó que la mayor parte de los flujos corresponde a reinversión de utilidades y no a nuevas inversiones productivas. “Aunque es positivo que las empresas extranjeras mantengan recursos en México, mientras ese capital no se convierta en maquinaria, equipo o nuevas plantas, su impacto sobre el crecimiento económico será muy limitado”.
Siller consideró que si México recuperara la proporción de nuevas inversiones que registraba años atrás, el país tendría capacidad para crecer por encima de 2% anual.
Para lograrlo, dijo, será indispensable fortalecer la certidumbre jurídica, promover al país como destino de inversión y acelerar el desarrollo de infraestructura estratégica, particularmente en electricidad y agua.
Banco BASE destacó que las exportaciones mexicanas mantienen un desempeño positivo; sin embargo, el crecimiento se concentra en un solo segmento: el equipo de cómputo, vinculado con la expansión de los centros de datos en Estados Unidos.
De acuerdo con Siller, las ventas externas de equipo de cómputo aumentaron 177% durante el acumulado de enero a mayo de 2026, impulsadas por la creciente demanda de infraestructura tecnológica asociada a los centros de datos en Estados Unidos.
Sin embargo, señaló que este dinamismo no se traduce en mayor generación de empleo ni en nuevas inversiones productivas, lo que limita su impacto sobre el crecimiento económico.
“Estamos exportando mucho más equipo de cómputo, pero con un bajo valor agregado porque la mayor parte de los insumos proviene de Asia y México únicamente participa como centro de ensamblaje”.
Si se excluye este segmento, añadió, el crecimiento de las exportaciones mexicanas se reduce a 5.82%, y descontando además el efecto del incremento en los precios de los metales preciosos e industriales, el avance sería de apenas 2.56%.
La institución también advirtió un cambio importante en la estructura del comercio exterior mexicano. Durante 2026, las importaciones provenientes de Taiwán crecieron 233%, principalmente por la compra de componentes para equipo de cómputo.
Como consecuencia, casi 47% del incremento de las importaciones mexicanas estuvo relacionado con estos insumos tecnológicos.
Para Banco BASE, esta tendencia evidencia una transformación del modelo exportador nacional y una mayor dependencia de componentes importados.
“Estamos transitando de un esquema de manufactura de alto valor agregado hacia uno de ensamblaje similar al que existía hace cuatro décadas, solo que ahora los productos son tecnológicos”, señaló Siller.
La economista expresó que este modelo representa un riesgo de cara a la revisión del T-MEC, especialmente si Estados Unidos decide endurecer las reglas de origen para el sector tecnológico.
La directora de Análisis Económico explicó que los aranceles estadounidenses continúan impactando industrias clave para México. Las exportaciones de hierro y acero acumulan caídas cercanas a 40%, mientras que los envíos de vehículos nuevos también permanecen bajo presión.
A medida que estas medidas comerciales se prolongan, añadió, las cadenas de suministro comienzan a reconfigurarse, afectando tanto la inversión como el empleo manufacturero.
En este contexto, sostuvo que la revisión del T-MEC deberá evaluarse principalmente por su capacidad para reducir los aranceles aplicados al sector automotriz y preservar las condiciones de competitividad para la industria mexicana.
Asimismo, anticipó que las negociaciones incluirán temas como reglas de origen para productos tecnológicos, restricciones al contenido asiático, inversión proveniente de terceros países, condiciones laborales y aspectos regulatorios relacionados con energía y el marco jurídico mexicano.
Banco BASE estimó que el proceso de revisión del tratado probablemente se extenderá durante 2027 e incluso podría prolongarse hasta el término de la administración del presidente estadounidense Donald Trump.
Los centros de datos abren oportunidades para la economía digital de México
Durante la presentación también se analizó el crecimiento de la industria de centros de datos y el papel que podría desempeñar México dentro de la nueva economía digital.
Jesús López, subdirector de Análisis Económico y Financiero de Banco BASE, señaló que el incremento en las exportaciones de equipo de cómputo responde directamente a la expansión de los centros de datos en Estados Unidos, impulsados por la inteligencia artificial.
No obstante, indicó que México aún participa principalmente como proveedor de procesos de ensamblaje y no como un actor relevante dentro de esta industria. “La oportunidad existe, pero también deja al descubierto importantes limitaciones estructurales”, afirmó López.
El especialista identificó tres grandes obstáculos que limitan el desarrollo de centros de datos en México: la capacidad de generación eléctrica, el marco regulatorio y la disponibilidad de recursos hídricos.
El primero es la capacidad de generación eléctrica. Actualmente, explicó, el consumo eléctrico de los centros de datos en Estados Unidos equivale aproximadamente al 55% de toda la capacidad instalada de generación eléctrica de México, lo que evidencia la enorme brecha entre ambos países.
Además, la capacidad instalada estadounidense es aproximadamente 15 veces mayor que la mexicana y, tan solo durante los últimos cinco años, Estados Unidos incorporó cerca de 100 gigawatts de nueva capacidad eléctrica, prácticamente el equivalente a toda la capacidad instalada de México.
“Si México aspira a convertirse en un jugador relevante en esta industria, tendrá que incrementar significativamente su capacidad de generación eléctrica para atender la demanda de los centros de datos”.
El segundo obstáculo identificado por Banco BASE corresponde al marco regulatorio y a las restricciones existentes para la inversión privada en el sector eléctrico.
López señaló que México es el único de los tres países de Norteamérica que mantiene restricciones importantes a la inversión privada en generación eléctrica y reserva la transmisión principalmente al Estado.
Mientras tanto, en Estados Unidos la expansión de los centros de datos está impulsando inversiones directas de las propias empresas para construir infraestructura energética.
Actualmente, entre 2% y 3% del consumo eléctrico de los centros de datos estadounidenses proviene de generación propia; sin embargo, las proyecciones indican que esta participación aumentará hasta 25% en 2030.
“Ni siquiera en Estados Unidos la red eléctrica tradicional será suficiente; el crecimiento del sector requiere que las propias empresas desarrollen capacidad de generación adicional para sostener la expansión de los centros de datos”.
El tercer reto corresponde a la disponibilidad de recursos hídricos. Banco BASE advirtió que México enfrenta una disponibilidad de agua considerablemente menor que Estados Unidos y Canadá, mientras que la inversión pública destinada a infraestructura hidráulica continúa siendo insuficiente.
El presupuesto destinado a infraestructura hidráulica pasó de 0.18% del PIB en 2024 a 0.09% en 2025, y para 2026 prácticamente se mantiene en ese nivel.
Además, el Plan México contempla inversiones promedio cercanas a 0.08% del PIB hasta 2030, muy por debajo del 1.3% del PIB recomendado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) para garantizar el suministro de agua necesario para el crecimiento económico e industrial.
Para Banco BASE, el crecimiento acelerado de la inteligencia artificial y los centros de datos representa una oportunidad importante para México, pero también evidencia la necesidad de fortalecer las condiciones estructurales del país.
Incrementar la capacidad de generación eléctrica, generar un entorno regulatorio que incentive la inversión privada y elevar significativamente la inversión en infraestructura hídrica serán factores determinantes para que México pueda evolucionar de un centro de ensamblaje tecnológico hacia un participante con mayor valor agregado dentro de la nueva economía digital.