En una industria donde la vida útil, la inocuidad y la calidad del producto son determinantes, las tecnologías de conservación han evolucionado hacia soluciones más especializadas. En este contexto, Grupo INFRA posiciona la atmósfera modificada (MAP) como una herramienta clave para optimizar la cadena alimentaria, particularmente en el sector cárnico.
Con más de 100 años de experiencia en el mercado nacional, la compañía ha desarrollado soluciones basadas en gases grado alimenticio que permiten mejorar tanto la conservación como la distribución de los productos.
“La atmósfera modificada consiste en retirar el aire del empaque y sustituirlo por una mezcla de gases grado alimenticio, lo que permite extender la vida de anaquel y mantener la apariencia de frescura”, explicó Raúl Ibáñez Pérez, líder de líneas de alimentos.

Mayor vida útil y eficiencia en la distribución
Uno de los principales beneficios de esta tecnología es su impacto directo en la vida útil de los productos, lo que a su vez transforma la logística de distribución.
“Un producto que normalmente dura cinco días puede alcanzar al menos diez días con atmósfera modificada”, señaló Ibáñez.
Este aumento en la vida de anaquel permite a las empresas ampliar su alcance comercial, reducir pérdidas por caducidad y optimizar la planeación de producción. Además, la mejora en la apariencia del producto influye directamente en su comercialización.
“La apariencia de frescura evita rechazos en puntos de venta y hace que el producto sea más atractivo para el consumidor final”, añadió.
Control microbiológico y soluciones a la medida
El funcionamiento de la tecnología MAP se basa en el uso de mezclas específicas de gases, principalmente dióxido de carbono y nitrógeno, diseñadas según el tipo de producto.
“No es lo mismo empacar carne, lácteos o vegetales; cada aplicación requiere una mezcla específica para controlar sus características”, explicó.
Estas mezclas permiten inhibir el crecimiento de microorganismos y retardar procesos de deterioro, manteniendo las condiciones óptimas del producto durante más tiempo.
Certificación, trazabilidad y cumplimiento normativo
En una industria altamente regulada, el cumplimiento de estándares de calidad es fundamental. INFRA respalda sus soluciones con certificaciones internacionales y controles rigurosos.
“Nuestras plantas están certificadas en ISO 9001 e ISO 22000, y cada mezcla se revisa por lote en un laboratorio certificado ante la EMA”, destacó Ibáñez.
Este nivel de trazabilidad garantiza que los gases utilizados cumplen con los requisitos de inocuidad para consumo humano, brindando confianza a lo largo de toda la cadena de suministro.
Reducción de mermas y valor agregado
Más allá de la conservación, la tecnología de atmósfera modificada aporta valor en múltiples niveles de la operación. Al reducir el deterioro del producto, también disminuyen las mermas, los rechazos y las pérdidas durante el transporte.
Adicionalmente, permite a los productores planificar mejor sus volúmenes, incrementar su capacidad de distribución y ofrecer productos con mayor consistencia en calidad.
“Buscamos ser una solución que acompañe al cliente desde el inicio, ayudándole a mejorar sus procesos y a eficientar su operación”, afirmó.
Retos y futuro de la industria alimentaria
De cara al futuro, la industria enfrenta nuevos desafíos, especialmente en términos de sostenibilidad y materiales de empaque.
“El reto está en el desarrollo de materiales reciclables y en seguir fortaleciendo la cadena de frío”, concluyó Ibáñez.
En este escenario, tecnologías como la atmósfera modificada continuarán desempeñando un papel clave en la evolución de la industria alimentaria, al combinar eficiencia, calidad y cumplimiento normativo.
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