El comercio bilateral entre México y Estados Unidos alcanzó en 2025 la cifra récord de 871 mil 600 millones de dólares, mientras los cuellos de botella en la frontera amenazan la competitividad de las cadenas de suministro y presionan a una región del Noreste consolidada como motor exportador del país.
Ante este escenario, COMCE Noreste planteó una estrategia integral para transformar la gestión de los puentes internacionales y pasar de una visión local a una red regional e internacional.
El planteamiento busca trascender la tendencia histórica de atender cada puerto de entrada como un ente aislado. En su lugar, el organismo impulsa una arquitectura de coordinación que conecta la experiencia operativa de usuarios, exportadores, importadores, agentes aduanales y transportistas con las autoridades fronterizas responsables de su administración en ambos lados del Río Bravo.
“Nuestra función no es sustituir a las autoridades ni operar los cruces; nuestra función es conectar la experiencia de las empresas con quienes toman decisiones y administran la frontera, transformando esa información en evidencia, propuestas y mecanismos de seguimiento para pasar de problemas aislados a soluciones compartidas y medibles”, explicó Javier Cendejas, presidente de COMCE Noreste.
El autotransporte concentra 74% del valor de la carga comercial
El transporte terrestre en camión se mantiene como la columna vertebral de la integración económica regional, al concentrar aproximadamente el 74% del valor total de la carga comercial, equivalente a unos 642 mil millones de dólares. En contraste, el modo ferroviario absorbe el 11% del comercio bilateral, respondiendo a esquemas de gran escala que resultan eficientes principalmente en trayectos superiores a los 700 kilómetros.
Esta marcada concentración en el autotransporte refleja el peso de la franja norte en el comercio exterior. Chihuahua encabeza los envíos nacionales con 109 mil 500 millones de dólares, mientras que Coahuila y Nuevo León superan cada uno los 58 mil millones de dólares.
Por su parte, Tamaulipas aporta más de 36 mil millones de dólares y concentra 18 puentes internacionales por los que transita cerca del 40% de las operaciones del país. Esta dinámica consolida a Nuevo León como el gran centro logístico encargado de articular los flujos de insumos y componentes hacia la frontera bajo esquemas Just in Time.
El acelerado crecimiento de las operaciones fronterizas rebasó la capacidad operativa de accesos e instalaciones aduanales. Diversos factores elevaron los tiempos de cruce hasta en un 80%, entre los que destacan las fallas y demoras en garitas por el cobro de peaje —TAG frente a efectivo— y la saturación en arterias críticas como la Carretera 57, afectadas por una baja inversión histórica en infraestructura vial.
“Cada puente tiene sus bondades y beneficios. Lo que buscamos al compartir mejores prácticas entre los cruces es que las empresas utilicen estas alternativas para generar un comercio más eficiente y seguro, apoyando a resolver los cuellos de botella con las autoridades pertinentes de ambos lados de la frontera”, aseguró Andrés Franco, director general de COMCE Noreste.
A los retos de la infraestructura física se suma la falta de alineación entre los horarios de operación de las aduanas, las agencias de inspección sanitaria y la industria privada. Esta desconexión genera horas muertas y cuellos de botella que rompen la previsibilidad requerida por las plantas de manufactura avanzada.
COMCE Noreste reúne a cuatro cruces clave y plantea operación aduanera 24 horas
Como avance concreto en la construcción de soluciones compartidas, COMCE Noreste coordinó una reunión de trabajo en el Puente Internacional de Pharr, facilitada por su director Luis Bazán. Por primera vez, el encuentro logró sentar en una misma mesa a los directores de los cuatro puertos comerciales de mayor relevancia en la región: Roberto Tinajero, de El Paso; Patricia Mancha, de Eagle Pass; Elsy Hinojosa, de Laredo; y el propio Luis Bazán, de Pharr.
El diálogo contó con la participación de mandos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) y representantes del sector logístico privado. El objetivo central consistió en identificar áreas de oportunidad comunes y replicar mejores prácticas entre cruces, de modo que las empresas con demoras en puertos saturados como Nuevo Laredo exploren alternativas de tránsito más eficientes.
Las mesas de trabajo derivaron en una agenda operativa estructurada en torno a la alineación de controles aduaneros entre autoridades mexicanas y de Estados Unidos, la implementación de esquemas de horarios programados por sector industrial y el análisis para ejecutar una prueba piloto de operación aduanera de 24 horas en Nuevo Laredo durante 90 días.
En paralelo, se dará seguimiento a proyectos de ampliación de infraestructura física, como la adición de carriles en el Puente Pharr y la expansión del Puente Comercio Mundial.
“La competitividad fronteriza es necesariamente binacional. Queremos actuar como un espacio de coordinación que permita pasar de problemas aislados a soluciones compartidas y medibles que brinden certeza a la inversión”, concluyó Cendejas.
Esta estrategia enfatiza que la competitividad de la frontera requiere una aproximación estrictamente binacional. La meta de COMCE Noreste es consolidar un espacio de coordinación neutral que transforme los problemas cotidianos de las empresas en propuestas medibles y ejecutables para elevar la certeza de las inversiones en la región.