La creciente complejidad del comercio internacional está impulsando a las empresas a transformar sus procesos mediante inversiones en tecnología, automatización y sistemas de trazabilidad para adaptarse a un entorno marcado por la revisión del T-MEC, la evolución de la economía digital y un mayor escrutinio sobre las cadenas de suministro.
En este contexto, Larry Rubin, presidente de la American Society of Mexico (AmSoc), afirmó que, pese a la incertidumbre generada por la política comercial estadounidense y el proceso de revisión del T-MEC, la integración económica entre México y Estados Unidos mantiene una tendencia positiva gracias a la capacidad de adaptación del sector privado.
"Los empresarios están encontrando formas de adaptarse a esta nueva realidad para seguir operando en un entorno cambiante. La relación comercial entre México y Estados Unidos sigue creciendo porque existen ventajas estructurales que permanecen vigentes y porque las empresas han sabido responder a los nuevos retos".
Durante el foro "Comercio Internacional y Función Fiscal Integral", realizado por la AmSoc, asistentes y representantes coincidieron en que el cumplimiento regulatorio ha dejado de ser una función administrativa para convertirse en un componente estratégico de la competitividad empresarial.
La trazabilidad y el cumplimiento fiscal ganan relevancia para las empresas
Uno de los principales cambios que enfrentan las compañías es el fortalecimiento de la trazabilidad de sus operaciones. Las empresas deberán reforzar tanto sus procesos documentales como sus plataformas digitales para cumplir con las nuevas disposiciones del Servicio de Administración Tributaria (SAT), cuyo plazo de implementación concluye durante agosto. La capacidad de demostrar el origen de las operaciones, mantener información consistente y responder oportunamente a una revisión fiscal será cada vez más determinante para reducir riesgos.
El encuentro también puso sobre la mesa el creciente peso que adquieren las obligaciones laborales dentro del T-MEC. Los mecanismos de respuesta rápida y las disposiciones relacionadas con trabajo forzoso exigen a las empresas, particularmente aquellas con cadenas de suministro complejas, fortalecer sus procesos de debida diligencia para acreditar el origen de sus productos y garantizar el cumplimiento de los estándares laborales establecidos en el acuerdo comercial.
Para los ponentes especialistas, la prevención será un elemento clave. Contar con procesos robustos de cumplimiento permitirá a las organizaciones responder con mayor agilidad a las modificaciones regulatorias que continúan desarrollándose en Norteamérica y reducir la exposición a posibles controversias comerciales.
Transformación digital fortalece la función fiscal y la competitividad
En paralelo, la transformación digital comienza a redefinir la función fiscal dentro de las empresas. La automatización de procesos, el monitoreo permanente de las operaciones, el uso de indicadores de desempeño y la incorporación de plataformas capaces de identificar riesgos regulatorios, fiscales y logísticos antes de que afecten la operación fueron identificados como herramientas indispensables para mantener la competitividad.
La discusión también abordó uno de los desafíos emergentes del comercio internacional: la regulación de la economía digital. Mientras los modelos tradicionales han adaptado gradualmente sus procesos al marco fiscal vigente, las plataformas digitales enfrentan un escenario en el que será necesario definir con mayor claridad los mecanismos bajo los cuales deberán tributar y cumplir con las nuevas reglas del comercio electrónico, sin afectar las condiciones de competencia entre ambos modelos de negocio.
Los participantes coincidieron en que el desarrollo de un marco regulatorio equilibrado será determinante para acompañar el crecimiento de la economía digital sin frenar la innovación ni la inversión.
Al concluir el foro, Larry Rubin subrayó que México mantiene una posición estratégica dentro de Norteamérica, pero advirtió que conservar esa ventaja dependerá de la capacidad de empresas y autoridades para adaptarse a un esquema comercial cada vez más exigente mediante el diálogo, la innovación y el fortalecimiento del cumplimiento regulatorio.