La alta dirección de las empresas que operan en México anticipa un entorno económico retador para 2026, marcado por bajo crecimiento, alta incertidumbre y presiones externas; sin embargo, mantiene una expectativa positiva en términos de desempeño corporativo, particularmente en ventas, inversión en capacidades internas y transformación tecnológica.
De acuerdo con los resultados del estudio Perspectivas de Alta Dirección en México 2026, elaborado por KPMG, 58% de los directivos considera que la economía nacional podría registrar estancamiento durante el próximo año, en línea con un escenario global de crecimiento moderado y tensiones geopolíticas persistentes.
No obstante, el sondeo revela un contraste relevante entre la visión macroeconómica y las decisiones empresariales. Cerca de 80% de las compañías encuestadas presupuestó crecimiento en ventas para 2026, y aproximadamente la mitad proyecta incrementos superiores al 6%, lo que refleja una estrategia centrada en fortalecer operaciones existentes más que en una expansión acelerada.
Ricardo Delfín, socio líder de Clientes y Mercado de KPMG México, explicó que este comportamiento responde a un enfoque pragmático de la alta dirección. “A pesar de que persisten reservas sobre el desempeño económico del país y del entorno global, las empresas mantienen un mayor optimismo cuando analizan sus propias proyecciones de crecimiento en ventas”, señaló durante la presentación del estudio.
De acuerdo con Delfín, este enfoque se traduce en reforzar capacidades internas para enfrentar un entorno de disrupción constante.
“Las organizaciones están invirtiendo para fortalecer lo que ya tienen, mejorar resiliencia operativa y prepararse para escenarios complejos, más que para expandir agresivamente su huella productiva”.
Inversión selectiva y foco tecnológico en 2026
El estudio muestra que 65% de las empresas planea realizar inversiones en 2026, aunque con un perfil distinto al de años anteriores. La mayor parte de los recursos se dirigiría a innovación, transformación digital y automatización de procesos, así como a la implementación de tecnologías como inteligencia artificial, en lugar de nuevos proyectos de expansión física o apertura de plantas.
“Hay un reconocimiento claro de que invertir en tecnología, innovación y digitalización es clave para mantenerse relevante en el mercado. Si bien hay menor apetito para abrir nuevas fábricas, existe una decisión firme de fortalecer la eficiencia, la productividad y la competitividad interna”.
Este enfoque cobra relevancia para sectores industriales y manufactureros, donde el control de costos, la eficiencia operativa y la continuidad de las cadenas de suministro se han convertido en factores críticos ante la volatilidad del comercio internacional.
Riesgos, talento y comercio exterior en la agenda corporativa
La gestión del talento humano continúa ocupando un lugar prioritario en la agenda corporativa. La encuesta identificó que la atracción, retención y reconversión de talento se mantienen como uno de los principales desafíos operativos, particularmente en un entorno de transformación tecnológica acelerada.
“Además de los riesgos tradicionales —como ciberataques, fraude o robo—, la alta dirección está cada vez más preocupada por riesgos intangibles, como perder relevancia frente a tecnologías disruptivas, no anticipar cambios en los hábitos del consumidor o incumplir criterios ambientales, sociales y de gobernanza”, detalló Delfín.
En el ámbito de comercio exterior, los cambios arancelarios y la revisión del marco de integración económica en América del Norte también figuran entre los factores que influyen en las decisiones empresariales. Las empresas reportaron impactos en costos de insumos, ajustes en cadenas de suministro y mayores desafíos logísticos derivados del cumplimiento de reglas de origen y esquemas regionales de proveeduría.
“Las compañías buscan compensar estos incrementos de costos mediante mayor eficiencia, automatización y reducción de gastos operativos, ya que no todo puede trasladarse al precio final”, agregó el socio de KPMG.
Finalmente, si bien la encuesta refleja prudencia frente a las expectativas económicas de 2026, también identifica oportunidades regionales asociadas a la reconfiguración del comercio y a la posible revisión del T-MEC.
“Aunque todavía es temprano para anticipar el impacto de la revisión del T-MEC, la alta dirección percibe este proceso como un posible catalizador de inversión y una oportunidad para salir fortalecidos dentro del mercado regional”.