BAI Capital, firma especializada en real estate institucional y estructuras patrimoniales internacionales, realizó un análisis profundo sobre la relación económica entre México y Estados Unidos en el marco de su conmemoración del 250 aniversario de la Declaración de Independencia, la cual, coincide con una etapa de alta integración económica, fortalecimiento de las cadenas de suministro, el crecimiento del nearshoring y una mayor movilidad de inversión y talento.
El estudio identifica cinco elementos que explican la profundidad de la relación bilateral: la evolución institucional de ambos países, la integración comercial, la infraestructura fronteriza, la movilidad de personas y capital, y la creciente influencia cultural y empresarial que comparten las dos economías.
Dos economías cada vez más interconectadas
El análisis destaca que, desde el establecimiento de relaciones diplomáticas en 1822, México y Estados Unidos han construido una relación basada en instituciones, acuerdos comerciales y una vecindad geográfica que ha impulsado una creciente interdependencia económica. Con la entrada en vigor del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), Norteamérica consolidó una de las plataformas manufactureras y comerciales más importantes del mundo.
Actualmente, Estados Unidos se mantiene como el principal origen de la inversión extranjera directa que recibe México, mientras que el país continúa siendo el principal socio comercial de la economía estadounidense. Para BAI Capital, la reconfiguración de las cadenas globales de suministro y la relocalización de empresas han fortalecido aún más esta integración regional.
"Este aniversario encuentra a la relación México–Estados Unidos en una etapa de madurez muy distinta a la de décadas anteriores. Hoy observamos empresarios y familias mexicanas que no buscan sustituir una economía por otra, sino diversificar sus estructuras patrimoniales y participar en mercados con profundidad financiera, reglas claras y activos con fundamentos de largo plazo. La integración ya no ocurre solamente a nivel comercial; también se refleja en la forma en que se construyen y administran los patrimonios", afirmó Juan Eguiarte, country manager de BAI Capital en México.
Infraestructura y cadenas de suministro
Otro de los factores analizados es la infraestructura fronteriza. Con más de 3,000 kilómetros de frontera compartida, México y Estados Unidos mantienen uno de los corredores comerciales terrestres más importantes del mundo. Estados como Texas, California y Florida concentran una intensa actividad económica vincula con la manufactura, la industria automotriz, la tecnología, la logística y las inversiones inmobiliarias.
Para la firma, esta infraestructura ha permitido que empresas de ambos países operen bajo una lógica regional, donde la competitividad depende cada vez más de la integración de las cadenas de suministro y de la capacidad para responder con rapidez a las necesidades del mercado norteamericano.
Patrimonios con visión binacional
El documento también subraya la creciente movilidad de talento y capital entre ambos países. Además de la presencia de una amplia comunidad mexicana que participa en diversos sectores estratégicos de la economía estadounidense, existe un mayor interés de empresarios y familias por diversificar sus inversiones mediante estructuras patrimoniales internacionales y vehículos regulados.
Entre ellos destaca el programa EB-5, que desde 1990 ha canalizado más de 40,000 millones de dólares de inversión extranjera hacia proyectos productivos en Estados Unidos, reflejando el creciente interés por participar de manera directa en la economía de ese país mediante esquemas de inversión de largo plazo.
Más allá del comercio bilateral
BAI Capital considera que la relación entre México y Estados Unidos trasciende el intercambio comercial. El flujo permanente de expresiones culturales, gastronómicas, empresariales y de talento ha fortalecido los vínculos entre ambas naciones, mientras que cada vez más empresas mexicanas expanden sus operaciones en territorio estadounidense y un número creciente de ciudadanos de Estados Unidos desarrolla actividades profesionales, empresariales o de retiro en México.
Esta interacción ha dado lugar a una relación más sofisticada, donde personas, empresas y capital circulan con mayor facilidad entre ambos mercados.
Perspectivas para Norteamérica
Para BAI Capital, la evolución de la relación bilateral confirma que las familias empresarias y los inversionistas ya no limitan su estrategia a un solo mercado, sino que buscan aprovechar las oportunidades que ofrece una plataforma norteamericana cada vez más integrada.
En vísperas de una nueva etapa de conversaciones sobre el T-MEC, la firma considera que la fortaleza de la relación económica entre México y Estados Unidos seguirá sustentándose en la integración productiva, la inversión y la capacidad de ambos países para consolidar una región más competitiva frente a los desafíos del comercio global.