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Cd. Juárez/Chihuahua

La demanda de la industria manufacturera por habilidades blandas y nuevas aptitudes

Por Marco Alejandro Pérez Mares. Julio 2021

El término “habilidades blandas” engloba aquellas aptitudes, talentos, rasgos de personalidad, capacidades, principios y fundamentos éticos que, en conjunto, determinan la forma en la que una persona interactúa con otras y responde a los retos de su entorno. Las habilidades blandas se erigen más allá de un elemento adicional y deseable, como paradigma habilitador de un funcionamiento eficaz de los equipos de trabajo y, por lo tanto, de la consecución de metas y objetivos. La materialización de los beneficios se logra a través de una interacción efectiva, de entendimiento idealmente pleno entre miembros del grupo, generando condiciones para un ambiente organizacional receptivo a la cooperación y al cambio.

Los sistemas dinámicos, como aquellos que conforman la actividad cotidiana de las empresas, vienen acompañados de cantidades variables (pero siempre presentes) de desorganización e incertidumbre. Problemas comunes, como aquellos de coordinación y resistencia al cambio, pueden ser sensiblemente mermados por un liderazgo ejercido a través de una capacidad interpersonal desarrollada y una comunicación efectiva. 

Además, existen hoy en día desafíos fuera de lo cotidiano. Las condiciones de incertidumbre económica en el corto y mediano plazo, inherentes a la fase de reactivación económica, y la necesidad de planear para aprovechar las oportunidades de crecimiento a ocurrir en los próximos años, generan la necesidad ineludible de que las empresas desarrollen las habilidades blandas de sus integrantes. 

Ante esto, una pregunta obilgada: ¿Qué habilidades blandas serán particularmente importantes en el futuro próximo y el largo plazo? En el corto plazo, aquellas erigidas como un contrapeso a la tensión, agobio y angustia inherentes a ambientes en donde el cambio es la regla y la rápida adaptación, la mejor respuesta. Ejemplos: actitud positiva ante críticas y sugerencias, el manejo del estrés, la tolerancia a la presión y la frustración, la resiliencia, la resolución de conflictos, la capacidad de adaptación al cambio, la creatividad, la comunicación clara, la flexibilidad y la proactividad.

En el mediano y largo plazo, aquellas que contribuyan a lograr la coordinación efectiva entre los distintos niveles de la organización. Ejemplos: liderazgo efectivo, la comunicación clara, la capacidad para trabajar en equipo, la orientación a resultados, el desarrollo del sentido de pertenencia, la empatía, la gestión de conflictos, la gestión del tiempo, la gestión del cambio, el establecimiento de metas negociadas y comunes, la orientación al cliente externo e interno, la construcción de una confianza mutua, la apertura al aprendizaje continuo, la honestidad y la ética profesional. 

Por esto, vale la pena institucionalizar los esfuerzos para lograr esto. Correctamente instrumentados, las habilidades blandas son una ventaja competitiva.

 

MÁS INFORMACIÓN

Marco Alejandro Pérez Mares

Transformation Team Consultant

Wadhwani Foundation

marco.perez@wfglobal.org

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