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Estado de México/Puebla

Estados Unidos y China: la guerra comercial que México debe aprovechar

Por Rafael Vásquez. Noviembre 2020
A finales del año pasado, tuvo relevancia la confrontación comercial que China y Estados Unidos mantenían. Un conflicto que llevó a ambas naciones -desde 2018- a intercambiar declaraciones y aranceles, y que trascendió a un contexto que puso (en su momento) nerviosos a algunos mercados y sectores. Y no era para menos, ya que implicaba a las economías más importantes del planeta.

De ahí que varios países supieron aprovechar esta situación para posicionarse como “nuevas opciones” en medio de esta disputa. Uno de ellos fue México. Para entender qué ocurría en este momento, va un dato: durante la primera mitad de 2018, Estados Unidos importó 130,000 millones de dólares provenientes de China, mientras que, en el mismo periodo de 2019, la cifra bajó a 95,000 millones de dólares.

De esta cantidad, 35,000 millones de dólares que el gobierno de Donald Trump dejó de importar de la nación asiática, 21,000 millones fueron reemplazados por productos originarios de otros países. Ahí es donde México y Taiwán se convirtieron en territorios más beneficiados, de acuerdo con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo.

La relación con China también es fundamental para México. El gigante asiático es su segundo socio comercial desde 2003 (con un impacto de 55,000 millones de dólares en 2019) y la segunda fuente de importaciones.

De acuerdo con la Cámara de Comercio y Tecnología México-China, de ese país provienen gran cantidad de productos mecánicos y eléctricos, equipos de transporte, ópticos, médicos y de plástico que, en su mayoría, son traídos para producirse y exportarse. Según la Embajada de China, a inicios de este año, la inversión acumulada era de 1,800 millones de dólares, con más de 200 empresas chinas asentadas en el país.

UN NUEVO DESAFÍO EN PUERTA
En plena contingencia, aún es temprano para medir el impacto real que esta situación traerá; sin embargo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé ya una contracción del 3% en el PIB internacional. En el terreno comercial, esto trasciende ya en algunas interrupciones de las importaciones y exportaciones de varios países.

Aquí cobra especial relevancia identificar dónde está situado México. Su principal exportador (China) e importador (Estados Unidos) tienen serios problemas en sus economías que buscan resolver a la brevedad, con importantes inyecciones de capital que alienten su reactivación. Una situación que trasciende, obviamente en las cadenas de suministro internacionales.

México debe poner especial atención en este sentido. Con mejores prácticas e implementación de procesos automatizados, podrá estar a la par de las nuevas condiciones que vengan y de las necesidades de sus socios comerciales.

China y Estados Unidos ya lo están haciendo y no esperarán mucho para reafirmar su papel como cabezas de la economía internacional. El tiempo aquí es un factor vital. Veremos qué sucede.

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