A finales del año pasado, fue publicada la nueva versión de la Norma ISO que establece los lineamientos para la realización de auditorías internas de los Sistemas de Gestión. Esto era de esperarse, ya que entre el 2015 y el 2016, prácticamente fueron actualizadas todas las normas ISO, en donde le dan relevancia mayor al contexto de la organización y al pensamiento basado en riesgos.


Fueron varios los cambios de la Norma ISO 19011:2018, pero los más importantes son la necesidad de abordar los riesgos y las oportunidades identificadas en las organizaciones durante el proceso de auditoría, así como el priorizar recursos y esfuerzos en aquellas cuestiones internas y externas que generan impacto tanto en el logro de los resultados esperados, como en la estrategia organizacional; es decir, orientar la gestión en aquellos factores de vital importancia para la mejora del desempeño.
El ejercicio de auditoría se convierte en los “ojos” que detectan aquellas cuestiones relevantes del entorno, tanto interno, como externo, y que en muchas ocasiones están ahí, pero las organizaciones no las abordan a pesar de que están afectando el logro de los resultados.


Lo que busca ISO es que la Alta Dirección tome conciencia de la importancia que tiene la auditoría como una herramienta de gestión y que use los resultados como información valiosa para conocer qué sucede en el entorno y tomar las decisiones adecuadas, aprovechar oportunidades y minimizar riesgos.
Así mismo, en esta nueva versión se estandarizan los términos y métodos para realizar una auditoría en cualquiera de los sistemas de gestión de ISO, por lo que ahora, bajo una sola auditoría, se pueden evaluar los diferentes sistemas de gestión y no de forma independiente.


Para lograr esto, ISO otorga mayor importancia a los auditores internos y establece que el éxito de la auditoría en cumplir con los objetivos dependerá de las competencias concretas que reúna el auditor encargado de realizarla… “la confianza en el proceso de auditoría y la habilidad para alcanzar sus objetivos obedece a la competencia de las personas involucradas en la planeación y realización de las auditorías, incluyendo al equipo auditor y al líder del mismo”.


La competencia debe ser evaluada mediante el comportamiento personal y la capacidad para aplicar el conocimiento y habilidades obtenidas mediante la educación, la experiencia laboral, capacitación como auditor, entrenamiento y experiencia en auditorías.
Se vuelve necesario, por no decir OBLIGATORIO, que los auditores internos de la organización vivan un proceso de actualización de la Norma; de lo contrario, estarán fuera de competencia y sus auditorías no tendrán validez.